El salario mínimo interprofesional (SMI) se ha convertido en los últimos años en una negociación casi permanente entre el Ministerio de Trabajo y el diálogo social. El Gobierno ha acordado las últimas subidas con los sindicatos y sin el apoyo de la patronal, que dio su beneplácito por última vez en 2020. Ahora, el asunto ha tomado protagonismo en la precampaña de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, como lo han hecho las pensiones públicas o la regulación del mercado de la vivienda.
La ministra Yolanda Díaz pretende aprobar un nuevo incremento para 2027 que al menos cubra la pérdida de poder adquisitivo por la inflación, mientras CCOO y UGT reclaman al menos un 7% y la patronal CEOE argumenta que todavía no toca una actualización, porque la última se cerró en febrero de este año.
Además, en el seno del Ejecutivo, cada año se mantienen debates sobre si debe seguir exento de tributación. Pero, ¿qué obligaciones tributarias tienen quienes cobran el salario mínimo? ¿Cómo deben fijarse las cuantías según la ley? Respondemos a estas cuestiones.
¿El salario mínimo paga el IRPF?
Hasta ahora, la conclusión de los debates entre el Ministerio de Hacienda y el de Trabajo siempre ha sido que la cuantía queda exenta de pagar el impuesto sobre la renta (IRPF), como reclama el departamento de Yolanda Díaz. Pero ha habido cambios: en los últimos años, ya no se aplica automáticamente y quienes cobran el salario mínimo han tenido que hacer la declaración de la renta. Lo explicamos.
Hasta 2024, con cada incremento, el Ministerio de Hacienda subía el límite mínimo de ingresos a partir del cual es obligatorio presentarla. Es decir, cuando el SMI se elevó a 15.876 euros brutos anuales ese año, el mínimo exento del IRPF para quienes tengan más de un pagador pasó a 15.876 euros y se mantuvo en 22.000 euros para quienes tengan uno solo. Fue la última vez que cambió el umbral, aunque el SMI sí se ha incrementado, hasta los actuales 17.094 euros brutos anuales.
Entonces, ¿cómo queda ahora el salario mínimo exento del IRPF? A través de una deducción en la campaña de la renta. Los perceptores del SMI tienen que presentar la declaración de forma obligatoria si tienen más de un pagador y, voluntariamente, si trabajan solo para una empresa y quieren que Hacienda les devuelva el dinero que han pagado cada mes con retenciones en su nómina y que les corresponde.
¿Quién debe fijar el salario mínimo?
El Estatuto de los Trabajadores establece en su artículo 27 que le corresponde al Gobierno fijar "anualmente" el salario mínimo interprofesional "previa consulta con las organizaciones sindicales y asociaciones empresariales más representativas".
Para establecer la cuantía, debe tener en cuenta, según la ley: el índice de precios de consumo (es decir, la inflación), la productividad media nacional alcanzada, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la coyuntura económica general.
Se establece así una remuneración mínima para todos los sectores y que, aunque parezca obvio, se paga solo en dinero. Esto significa que si hay una parte de salario en especie, no supondrá una reducción en la nómina.
Además, se aplica sobre la jornada legal de trabajo (40 horas semanales, de forma general), "sin incluir en el caso del salario diario la parte proporcional de los domingos y festivos", de acuerdo con el último real decreto, que aclara que si se realiza una jornada inferior, se cobrará la parte proporcional.
El salario mínimo en 2026
El último real decreto de salario mínimo (no es un real decreto-ley y, por lo tanto, no necesita ratificarse en el Congreso) fija el salario mínimo interprofesional en 17.094 euros brutos anuales distribuidos en 14 pagas de 1.221 euros al mes o en 40,70 euros por día.
En el caso de las empleadas o empleados del hogar en régimen externo se establece una retribución mínima de 9,55 euros por hora trabajada.
El salario medio
El salario mínimo ha subido un 66% desde 2018, mientras que el salario promedio en España lo ha hecho casi un 29% entre ese año y 2025, según los últimos datos de la OCDE en euros corrientes, es decir, sin tener en cuenta la inflación.
El salario medio es el resultado de dividir la suma de todos los sueldos del país y este organismo lo sitúa en 35.121 euros anuales en 2025 en España. Su avance depende de las negociaciones de convenios colectivos de cada sector, que se producen entre los sindicatos y las patronales, en función de los resultados económicos de las empresas, la productividad, los costes, etc.