Como cada otoño, la llegada del frío y los días más cortos viene acompañada de un viejo conocido: el cambio al horario de invierno.
La cita de este año viene rodeada del gran interrogante: ¿será el último cambio horario del calendario oficial de España?
¿Qué día y a qué hora se cambia la hora?
El cambio al horario de invierno siempre se realiza en la madrugada del último domingo de octubre. Por lo tanto, este año tendrá lugar la noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026.
El movimiento de las agujas (o la actualización de los dispositivos) será a las 3:00 h de la madrugada, cuando los relojes deberán retrasarse hasta las 2:00 h (en Canarias, a las 2:00 h serán las 1:00 h).
Este ajuste significa que esa noche se ganan 60 minutos de tiempo, por lo que se puede dormir una hora más (o puede ser aprovechada para otra situación). A partir de ese domingo, amanecerá más temprano, pero también anochecerá antes, lo que reducirá significativamente las horas de luz natural durante las tardes.
¿Cómo puede afectar al estado de ánimo el cambio de hora?
Aunque ganar una hora de sueño parece un beneficio inmediato, el cambio abrupto altera el ritmo circadiano (el reloj biológico interno). Esta desincronización, sumada a la pérdida de luz solar en horario vespertino, puede tener efectos temporales en el estado de ánimo y la salud:
Uno de ellos es el conocido como Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que hace referencia a la reducción de horas de luz natural, que puede desencadenar síntomas de tristeza, apatía o falta de energía en personas sensibles a los cambios estacionales.
Este puede venir acompañado de fatiga y somnolencia, puesto que el cuerpo tarda unos días en habituarse a los nuevos horarios de sueño y comidas, lo que puede generar cansancio durante el día.
Además, en conjunto, estos signos pueden derivar en irritabilidad y falta de concentración. La alteración de la melatonina (hormona del sueño) por el cambio en la exposición solar suele provocar variaciones de humor y dificultades para mantener el enfoque durante los primeros días.
El cambio de hora estacionario y sus implicaciones en la salud
¿Será este el último cambio de hora en España?
La publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de marzo de 2022 estableció el calendario exacto de los cambios de hora en España por un periodo de cinco años, y ese calendario finaliza precisamente el 25 de octubre de 2026.
Sin embargo, que el BOE no recoja fechas posteriores no garantiza que sea el último cambio. En 2018, la Comisión Europea propuso eliminar los cambios de hora bianuales tras una macroencuesta donde el 84% de los ciudadanos europeos apoyó la medida.
El principal obstáculo ha sido la falta de consenso entre los países miembros sobre qué huso horario adoptar de forma permanente (verano o invierno) para evitar un desajuste de horarios en el continente.
Si la Unión Europea no alcanza un acuerdo firme antes de que finalice el año, lo más probable es que el Gobierno de España publique una nueva resolución extendiendo el calendario de cambios de hora para el próximo lustro.
¿Cambiar o no cambiar la hora? Esa es la cuestión
¿En qué otros países se cambia la hora?
El cambio de hora no es una práctica global; de hecho, menos del 40% de los países del mundo lo aplican en la actualidad.
Entre nuestros vecinos, todos los países de la Unión Europea (salvo Islandia, que no pertenece a la UE) y la gran mayoría del continente europeo llevan a cabo el cambio de forma sincronizada por directiva comunitaria.
Una circunstancia que se repite en América del Norte: Estados Unidos y Canadá aplican el cambio de hora (conocido como Daylight Saving Time), aunque con fechas distintas a las europeas (el fin de semana posterior en el caso del horario de invierno y dos antes en el de verano). No obstante, existen excepciones notables, como los estados de Arizona y Hawái en EE. UU., o la provincia de Saskatchewan en Canadá, que mantienen un horario fijo.
En Oceanía, Nueva Zelanda y varias regiones del sur de Australia (como Sídney o Melbourne) cambian la hora, pero lo hacen de forma inversa al hemisferio norte, adaptándose a sus propias estaciones.
Del resto del mundo, la inmensa mayoría de los países de Latinoamérica, África y Asia (incluyendo gigantes como China, Japón o India) no alteran sus relojes en todo el año. Países como México (salvo en la franja fronteriza con EE.UU.) o Brasil eliminaron esta práctica en los últimos años.