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El Teatro de Rojas cumple 450 años siendo un referente cultural para la ciudad de Toledo

  • Se inauguró el 19 de octubre de 1878, aunque las primeras representaciones ya se celebraban en el siglo XVI

  • Hoy en día sigue siendo un espacio clave para la vida cultural de la capital toledana

Marta Lobera
7 min.

El edificio del Teatro de Rojas se inauguró un 19 de octubre de 1878, pero ya desde el siglo XVI este espacio, que primero fue el Mesón de la Fruta, celebraba representaciones teatrales. En 1576, el edificio ya estaba adaptado para ser mercado y teatro. 450 años después, este edificio sigue jugando un papel clave para la actividad cultural de la capital toledana. Un punto de encuentro en el que disfrutar de teatro, cine y otros eventos que hacen del Rojas un lugar indispensable para vecinos y visitantes.

Mucho más que teatro: el Rojas a lo largo de los siglos

Hoy en día el teatro centra la actividad principal del Rojas, aunque a lo largo de su extensa historia este edificio ha funcionado también como muchas otras cosas y, sobre todo, ha sobrevivido al paso del tiempo y a todos los cambios sociales y políticos que se han producido en estos cuatro siglos y medio.

A principios del siglo XVII el lugar ya se conoce como Casa de Comedias: es un corral de comedias al uso, con techumbre. Según el cronista toledano Rafael del Cerro se ideó, "pensando en Almagro como un modelo que está vivo". El Rojas llega al siglo XIX como un espacio degradado, pero con el ascenso de la burguesía se pretende convertirlo en un escaparate social. Tras la demolición de la casa de comedias, en 1878 se inaugura el nuevo edificio y el público más anónimo pasa a la sala de teatro para espectáculos de varietés, bailes de carnaval, grandes banquetes y cine.

Durante las primeras décadas del siglo XX, en medio de la efervescencia política de la Segunda República, se convirtió en escenario de actos de divulgación, encuentros y mítines. Por aquí pasaron los dirigentes políticos más importantes de la época. "Era tanta la gente que venía, que estos mítines se retransmitían por radio", señala Rafael del Cerro.

Acto celebrado en el Rojas a principios del siglo XX

Tras la Guerra Civil, el teatro se alquiló y se convirtió en una sala de cine. No fue hasta la década de los 80 que se llevó a cabo una reforma integral, volviendo a convertirse en espacio escénico. Pero desde entonces el Teatro de Rojas no ha perdido ese espíritu de edificio polivalente. Aquí se celebran conciertos, actos institucionales y culturales e incluso funciona como colegio electoral cuando hay elecciones. Además, cada semana se proyectan películas dentro del Cineclub Municipal de Toledo. También es clave en las actividades relacionadas con el Festival CiBRA, muchas de ellas en el recinto del Rojas, donde no solo se proyectan películas y cortos, sino que se organizan charlas dirigidas a estudiantes del sector audiovisual, pero también a alumnos de colegios e institutos. Incluso ha sido escenario de alguna que otra película, que además de inmortalizar el teatro en la gran pantalla, sirven como documento audiovisual para apreciar cómo era el teatro antes de su reforma a finales de los 80. Es el caso de El Relicario, donde podemos ver a actrices como Carmen Sevilla sobre las tablas del teatro.

Un mecanismo del siglo XIX bajo el suelo

Uno de los espacios curiosidad genera se oculta bajo el suelo del propio teatro. Es la zona de maquinaria, un entramado de tornos, poleas, carros y contrapesos que el espectador no puede ver, pero que son clave para que las producciones teatrales que llegan a este espacio puedan crear todo tipo de efectos y atmósferas. Desde los fosos y contrafosos se accionan mecanismos que hacen aparecer o desaparecer en escena a actores u objetos, además seis ascensores permiten cambios de decorado. Y la platea puede elevarse, hasta quedar al nivel del escenario. Toda esta estructura se asienta sobre el suelo del antiguo corral de comedias y conserva elementos originales. "Los artesanos supieron resolver lo que los directores de escena les estaban planteando en ese momento. Recurrieron a la madera porque era el material más noble... Lo que se pretendía era producir sensaciones, estar en la vanguardia. Era la alta tecnología de la época", señala Paco Plaza, director del Teatro de Rojas durante 34 años.

Y sobre el escenario, el telar permite jugar con los diferentes telones y pantallas que se utilizan tanto para representaciones teatrales, como otro tipo de producciones. Una estructura que también conserva vestigios del pasado, pero que se ha mecanizado y adaptado a las exigencias actuales. Aún así a más de uno le sorprende este sistema que no se puede apreciar bien desde el patio de butacas, ya que tiene una altura mucho mayor de lo que se puede ver desde fuera del escenario.

'Trampantojo' en el corazón de Toledo

Como los clásicos trampantojos que podemos ver en numerosas fachadas de Toledo, el Teatro de Rojas juega mucho con la realidad. No solo en el escenario, sino en la apariencia propia del teatro. La mayoría de adornos, mampostería y decoración del teatro está elaborada con yeso o escayola, una decisión que se llevó a cabo en su momento para dar al teatro un aspecto más elegante, pero con pocos recursos económicos. Algo similar ocurre con la cúpula que corona el patio de butacas...ya que no es realmente una cúpula. Tampoco son frescos las pinturas que la decoran, sino que son pinturas al óleo tensadas y clavadas en el techo. Sobre ellas se asienta una estructura muy singular: la cúpula encamonada, construida con enormes piezas de madera y muy poco habitual en la actualidad. "Esta es la estructura que no se ve. Tiene camón y contra camón y unos listones transversales unidos con cuerda. Toda la estructura está sujeta por unas grapas de gran tamaño", señala Adolfo Cano Montero, ayudante de dirección del Teatro de Rojas. Por eso desde fuera del edificio, no se ve esa cúpula que sí creen ver quienes se sientan en el patio de butacas.

La falsa cúpula del Teatro de Rojas

Un teatro que forma parte de la vida de los toledanos

A pesar de todos los cambios que ha experimentado, el Rojas nunca ha dejado de ser una parte indispensable de la vida social y cultural de la capital toledana. De hecho, más de un toledano lleva décadas siendo espectador fiel. “Soy toledano de nacimiento y desde los años 60, cuando esto era un cine, hemos conocido el teatro de formas muy variadas”, comenta Ángel. "Nos conocemos y nos apreciamos todos, porque nos une el amor al teatro", señala Victoria, que añade que siempre llega quince minutos antes para sentarse en su sitio y no perderse nada.

Otro rostro imprescindible del teatro es Magdalena, que lleva trabajando en la taquilla 25 años. A través de esa pequeña ventana aconseja a esos espectadores de siempre y también a los nuevos: "A veces les indico, creo que te puede gustar este concierto, esta obra de teatro..." También cuenta que muchos le cuentan sus viajes, qué les ha parecido los espectáculos, "entonces también he ido aprendiendo de ellos", asegura. A pesar de los cambios tecnológicos y las compras por Internet, Magdalena sigue atendiendo al teléfono, gestionando la venta de entradas y abonos, y realizando informes... Y cuando queda algo de tiempo libre, se pone el traje de espectadora.

Pero el patio de butacas acoge todo tipo de gente, también al público joven. Aunque la edad pueda parecer una barrera, el teatro es un arte que no entiende de esas cuestiones. 450 años de historia y todo un futuro por delante lleno de teatro, cine y cultura.

Especial informativo por el 450 aniversario del Teatro de Rojas