Las autoridades de Francia han confirmado este jueves la muerte de un hombre infectado con el virus shamonda, transmitido principalmente por mosquitos a ganado bovino, ovino y caprino, hasta ahora considerado no transmisible a humanos. El fallecido era un paciente ingresado en un hospital de Lyon que "presentaba una inmunodepresión grave", según un comunicado conjunto publicado por los ministerios de de Sanidad y Agricultura de Francia, que agrega que ya hay investigaciones clínicas, biológicas y epidemiológicas en marcha.
Ambos ministerios han recalcado que "no hay riesgo sanitario para la población" y han subrayado que "la infección por el virus shamonda en este paciente constituye la primera detección documentada y notificada del virus en el ser humano".
"En esta etapa de las investigaciones, la hipótesis es la de una transmisión vectorial en el caso, mediante la picadura de un mosquito del tipo 'culicoides' en el este de Francia, territorio donde se notificó la circulación del virus en animales durante la primavera y el verano de 2026", han explicado. Asimismo, han manifestado que las investigaciones han determinado que "las complicaciones cerebrales observadas en el paciente inmunodeprimido antes de su fallecimiento estarían, muy probablemente, relacionadas con la infección por el virus shamonda".
El virus pertenece al género orthobunyavirus, transmitido principalmente por dípteros picadores del género 'culicoides'. El shamonda fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de los sesenta y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón.
Presente en explotaciones ganaderas españolas
En España este patógeno únicamente se ha detectado en animales, dentro de explotaciones de vacuno de Córdoba, Toledo, Ávila y Madrid, y más recientemente en Girona, donde el 20 de octubre se confirmaron tres granjas de vacuno de leche. Así lo ha comunicado este jueves el Ministerio de Agricultura, que agrega que en Cantabria se ha identificado otra variante, el tipo 2. Por regla general, el virus no causa mortalidad en los animales afectados, que suelen presentar fiebre, diarrea y bajada en la producción láctea.
En Francia, el virus está presente en 54 departamentos. Afecta sobre todo al ganado bovino, pero también se ha confirmado en ovejas, con malformaciones graves en corderos recién nacidos, y en un caballo con síntomas nerviosos, el primer caso en équidos.
En el resto de Europa el virus ya se ha detectado en trece países, y desde la última actualización epidemiológica, del 7 de octubre, se han sumado nuevos focos en Portugal y el primero en Eslovenia.
Inmunodepresión, un factor clave en este caso
Las autoridades sanitarias francesas atribuyen el contagio del fallecido, en buena medida, a su estado de salud. Se trataba de un hombre con una inmunodepresión severa, ingresado en un hospital de Lyon por una patología grave, que murió a principios de octubre tras infectarse con el virus shamonda. En una persona sana, un virus de este tipo probablemente no llegaría a replicarse o sería eliminado por el sistema inmunitario sin causar síntomas. En cambio, sin esas defensas, puede multiplicarse con mayor facilidad y alcanzar órganos especialmente vulnerables, como el cerebro, donde se produjeron las complicaciones.
Los investigadores creen que el hombre se contagió en el este de Francia, la región donde el patógeno circuló entre los animales durante la primavera y el verano. Nada apunta a un contagio entre personas. En los virus emparentados con el shamonda son los rumiantes los que mantienen el ciclo de transmisión, y no hay indicios de que el ser humano desarrolle en la sangre una carga viral suficiente para que otro insecto se infecte al picarle, por lo que las personas se convierten en un "callejón sin salida" para el virus.
El shamonda se identificó en Nigeria a mediados de los años sesenta y, en décadas de circulación en África y Asia, no se había documentado ningún caso humano. También hay que tener en cuenta que, con la llegada del frío, la actividad de los insectos 'culicoides', su principal vector de transmisión, disminuye de forma notable y, con ella, la probabilidad de nuevas picaduras. Por todo ello, las autoritarias sostienen que "no se ha identificado por ahora ningún riesgo sanitario para la población general".