España e Italia han acordado este jueves poner fin a los controles fronterizos recíprocos en aeropuertos y puertos que se empezaron a aplicar en agosto, por decisión del Gobierno italiano, tras la crisis migratoria de Ceuta en julio. La decisión se ha tomado tras una conversación telefónica mantenida por los ministros del Interior de España e Italia, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, tal y como ha confirmado Interior.
Esta conversación surge a su vez de una reunión celebrada al margen del Consejo Europeo entre los presidentes del gobierno de ambos países, Pedro Sánchez y Giorgia Meloni.
"La decisión de no prorrogar los controles fronterizos, tomada tras un minucioso análisis de la situación, irá acompañada de un refuerzo del intercambio de información para garantizar la plena seguridad del espacio común de Schengen", señalan desde Interior.
El comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha celebrado el levantamiento de las medidas, incidiendo en que "Schengen es uno de los mayores logros de la UE". De hecho, ha apostado en un mensaje en redes sociales por "reforzar" este área de libre circulación, para lo cual ha planteado "reducir la migración ilegal, aumentar los retornos y fortalecer las fronteras exteriores" del bloque.
Roma aplicó controles para "salvaguardar la seguridad nacional"
Los controles fronterizos entre países de la Unión Europea habían dejado de existir tras la entrada en vigor del Acuerdo de Schengen de libre circulación en 1995. Sin embargo, Roma los retomó el pasado 31 de julio como una "medida extraordinaria", adoptada para "salvaguardar la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones" para el país transalpino. Lo hizo tras la entrada masiva en Ceuta de cerca de 80.000 personas el 30 y 31 de julio.
Lo cierto es que Ceuta y Melilla tienen un régimen específico en relación a Schengen, único en Europa: el control Schengen está a la salida, por vía marítima o aérea, que son las dos únicas vías existentes. Por tanto, "nadie viaja de Ceuta o Melilla a la Península sin identificarse ante la Policía Nacional en puerto y aeropuerto", tal y como recoge la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La decisión de Italia de suspender temporalmente Schengen fue replicada por España, que aplicó a su vez controles fronterizos a los ciudadanos procedentes de este país. La medida se ha prorrogado hasta en tres ocasiones desde el 1 de agosto, cuando entró en vigor por primera vez.
El pasado 15 de septiembre, cuando Italia decidió mantener estos controles por segunda vez, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, lo calificó de "vergüenza" y de "medida absurda". Por su parte, su homólogo italiano, Antonio Tajani, había criticado la respuesta española de responder con los mismos controles como "inútilmente agresiva".
El 31 de agosto, tras un mes de esta medida, Italia aseguró que había hecho controles a más de 180.000 viajeros procedentes de España en sus fronteras y que había negado la entrada a 31 personas, entre ellas ocho marroquíes, y detenido a otras seis.