Julian Barnes a sus 80 años ha dicho adiós a la literatura con Despedidas, su último libro publicado en enero de este año. El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 sufre un raro cáncer de sangre y tras consagrar su vida al oficio de la pluma ha decidido dedicar el tiempo que le quede a otros menesteres.
A lo largo de su carrera, el escritor británico (Leicester, 1946) ha ganado numerosos galardones como el Man Booker y es caballero de las Artes y las Letras de Francia. Repasamos siete libros imprescindibles para acercarse al afilado ingenio y la profunda humanidad de su obra.
El loro de Flaubert
La tercera novela de Julian Barnes, El loro de Flaubert, es la mejor puerta de entrada a su universo narrativo. El protagonista, un médico viudo llamado Geoffrey Braithwaite, ha leído la obra completa del autor francés, su bibliografía y solo le queda conocer su entorno e indagar en su proceso de creación, su vida amorosa y en el loro que da título a la novela.
El viaje del doctor se adentra en el terreno de la metaliteratura, hollado con maestría por Cervantes, Borges o Italo Calvino. Una ficción teñida de ensayo en la que la trama se alterna con hechos reales ordenados de forma imaginativa. El libro fue un éxito cuando apareció en 1986 y ganó el Premio Geoffrey Faber Memorial y el Premio Médicis.
En la novela se entretejen osos, ferrocarriles, Francia, Inglaterra, la vida, el arte, el sexo y la muerte, aparecen como artistas invitadas George Sand y la poeta Louise Colet y se esboza con ironía toda una teoría narrativa.
"Habrá que establecer una prohibición, durante veinte años, para toda novela que ocurra en Oxford o Cambridge, y una prohibición de diez años para toda la narrativa universitaria de los demás tipos. [...] Prohibición parcial para las novelas escritas en presente histórico (también en ese caso, se autorizará una por autor). Habrá una prohibición total para las novelas en las que el principal personaje sea un periodista o un presentador de televisión".
Arthur y George
En un pequeño pueblo de Inglaterra, alguien mata caballos y ganado, y escribe anónimos en los que anuncia el sacrificio de veinte doncellas. Urge encontrar un culpable, y George Edalji, abogado, hijo del párroco del pueblo, es el candidato perfecto, un parsi convertido al anglicanismo.
George es condenado por lo ocurrido en Great Wyrley, pero la campaña que proclama su inocencia llega a oídos de Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, que emprende su propia investigación. El famoso escritor abraza su causa y Arthur y George narra cómo logra la revisión del caso.
"Inocente, pero culpable. Inocente, pero obcecado y malévolo. Inocente, pero se había permitido una picardía. Inocente, pero empeñado en interferir adrede en las investigaciones pertinentes de la policía. Inocente, pero se había hecho acreedor a sus infortunios. Inocente, pero no merecía indemnización. Inocente, pero no merecía que le pidieran disculpas. Inocente, pero tenía plenamente merecidos los tres años de prisión".
La novela estuvo nominada al premio Man Booker, tercera ocasión fallida para Barnes que fue finalista con la mencionada El loro de Flaubert e Inglaterra, Inglaterra.
Hablando del asunto
Chico conoce a chica, se casan. El mejor amigo del chico entra en escena como tercer vertice de un clásico triángulo amoroso. Barnes coge la vieja historia y le insufla aire nuevo con los brillantes monólogos de los tres protagonistas y las reflexiones de algunos personajes secundarios.
Él es Stuart un ejecutivo medio de un banco, un buen chico, sensible aunque algo soso. Ella es Gillian una restauradora de cuadros encantadora. Ambos se encuentran en una reunión organizada en un hotel por una agencia matrimonial que organiza cócteles para solteros con escasa vida social.
Tras la boda, aparece Oliver, bohemio con aires de dandy, que se las da de conocer mundo aunque no ha pasado de Marbella y se enamora de Gillian. Con estos mimbres, el escritor teje una versión irónica, despiadada y compasiva, de facetas resplandecientes, de los usos y costumbres sociales, sexuales, verbales y amorosos contemporáneos.
"Tuvimos una pelea tremenda con Oliver. Bueno, más bien una discusión. O por lo menos un desacuerdo. Es un pedante terrible, Oliver. Es mi más viejo amigo, así que estoy autorizado a decir que es un pedante terrible. Poco después de conocerle, Gill -mi mujer, Gilliam- me dijo:
- ¿Sabes?, tu amigo habla como un diccionario".
Este libro logró el Premio Fémina a la mejor novela extranjera publicada en Francia.
El sentido de un final
Tras rondar en tres ocasiones el Premio Man Booker, Barnes lo obtuvo, por fin, en 2011 con la novela corta (150 páginas) El sentido de un final. Un libro estructurado en dos partes que arranca en primera persona con el narrador recordando su pasado desde la infancia y la segunda que aborda hechos más recientes.
Tony Webster y su pandilla conocieron a Adrian en el instituto. Hambrientos de sexo y literatura, atravesaron juntos la adolescencia y se prometieron ser amigos para siempre. Pero cuando la vida de Adrian dio un vuelco trágico, todos se alejaron.
Un día Webster recibe una carta de un abogado: Sarah Ford, la madre de Veronica, su primera novia, le ha legado quinientas libras y un sobre con un manuscrito. Le entregan el dinero y una carta, pero el texto nunca llega. Son los diarios de Adrian, el enigmático corazón de una espléndida novela.
"Se me ocurre que aquí puede residir una de las diferencias entre la juventud y la vejez: cuando somos jóvenes, nos inventamos futuros distintos para nosotros mismos; cuando somos viejos, inventamos pasados distintos para los demás".
Niveles de vida
"Juntas dos cosas que no se habían juntado antes. Y el mundo cambia. La gente quizá no lo advierta en el momento, pero no importa. El mundo ha cambiado, no obstante."
Con esta reflexión, Barnes arranca Niveles de vida, un libro que entrelaza tres historias aparentemente inconexas que acaban mostrando secretos y sutiles lazos. La aventura de vivir, los retos imposibles, el amor que todo lo desborda y el dolor de la pérdida nos conducen a lo largo del texto.
La primera habla de los pioneros del aire con los globos aerostáticos y las tentativas de fotografías aéreas realizadas por Nadar, que aspiraba a ser el ojo de Dios. La segunda historia sigue al coronel Fred Burnaby aventurero, que murió en Jartum, del que se relata su pasión por la actriz Sarah Bernhardt.
La tercera parte salta en el tiempo del siglo XIX al XX y aborda la muerte de la esposa de Barnes. El autor indaga, sin sentimentalismo, en el dolor causado por la pérdida del ser amado y se adentra con las armas de la gran literatura en el territorio de la aflicción con una hondura y una belleza iluminadoras.
El ruido del tiempo
El 26 de enero de 1936 Stalin asiste a la ópera Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich en el Bolshói de Moscú. En el palco reservado al Gobierno, oculto tras una cortinilla, su presencia inquieta al compositor. Dos días después, un demoledor editorial en el Pravda lo acusa de desviacionista y decadente. Un comentario bendecido o acaso escrito por el propio Stalin.
El músico sabe que eso puede significar la deportación a Siberia o la muerte. Pero Shostakóvich sobrevive, compone música heroica y patriótica durante la Segunda Guerra Mundial y el régimen comunista lo envía al Congreso Cultural y Científico por la Paz Mundial en Nueva York, donde repite, sin salirse del guión, todo lo que le dictan los comisarios políticos.
Uno de los más grandes compositores del siglo XX adaptó su arte a la estética oficial, abjuró de amigos y maestros y se postró ante el dictador para sobrevivir. Ya muerto Stalin, acabó consagrado como un gran creador, pero por el camino dejó una parte de su alma, de su dignidad y de su ambición artística.
Biblioteca básica - 'El ruido del tiempo' Julian Barnes - 19/06/16
Barnes reconstruye la vida del músico –los recuerdos de su infancia y su vida íntima, las relaciones con sus esposas, sus amantes y su hija– y disecciona las decisiones que tuvo que tomar en unos momentos históricos sombríos. Indaga en el miedo y la culpa, en la dificultad de ser honesto en tiempos de barbarie, y en la difícil supervivencia del arte en esos años.
Despedidas
El último libro de Julian Barnes, si cumple su palabra, es una exploración de la memoria y el pasado, los caminos a los que conducen nuestras decisiones, la búsqueda de la felicidad —a cualquier edad— y el amor, la amistad y la escritura.
Recuerdos, diarios, anécdotas mil veces contadas y la imagen que nos devuelven los demás forman un caleidoscopio para reconstruir la identidad. Barnes reflexiona con el trasfondo de la vejez, convive con su leucemia mieloproliferativa que le acompañará hasta su muerte e intenta aprender a despedirse.
La novela contiene una traición, la historia de dos personas a las que Barnes prometió que jamás escribiría sobre ellas. El autor conoció a Jean y a Stephen cuando los tres estudiaban en Oxford. Los presentó, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y también del escritor.
Cuarenta años después se reencuentran, de nuevo con Barnes como casamentero, y se produce el segundo acto de la comedia, con los protagonistas intentando revivir una historia juvenil, pero cargando con el pasado a sus espaldas.
La peripecia de sus recuperados "viejos amigos", le sirve para indagar en los misterios y las verdades existenciales en un libro conmovedor que mezcla ficción, memorias y ensayo. Maestro de su oficio, desgrana un texto de apariencia ligera y desenfadada que contiene una profunda meditación sobre el sentido de la vida.