RTVE noticias

Del brazo a la muñeca, el reloj inteligente que se infla para detectar la hipertensión

  • El Watch D3 de Huawei perfecciona la correa inflable de su reloj inteligente

  • El dispositivo ayuda a los médicos a tener un seguimiento de la hipertensión las 24 horas del día

Manuel González
8 min.

Se estima que hay 19 millones de españoles afectados directa o indirectamente de hipertensión arterial, la mitad sin diagnosticar. Una cifra nada desdeñable que hace de esta patología un asunto de salud pública. Uno de los mayores escollos para detectar oficialmente más casos es que no es fácil ni de medir con regularidad ni tenerla bajo control. “Estamos hablando, sin asustar a nadie, de una patología con una alta morbimortalidad y gasto sanitario”, explica José Antonio García Donaire, presidente de la Sociedad Española de Hipertensión. No se trata solo de un asunto de medición continua, ya que también importa cuándo y cómo se mide.

Se relaciona con factores de riesgo como infartos, ictus e insuficiencia renal crónica. Los problemas de tensión arterial podrían afectar al 30% de la población adulta y, cuanto más mayor, ese porcentaje se dispara. La tecnología para medir la tensión ha evolucionado mucho en los últimos años, pero hasta ahora estaba relacionada con la visita a un centro de salud o una farmacia. El entorno puede influir en el resultado. “Nuestra presión arterial cambia a lo largo del día y de semana en semana. Y el médico se pregunta, “¿cuál es la más fiable? Afortunadamente, la tecnología nos está ayudando mucho en ese sentido”, afirma el doctor, que también es coordinador de la Unidad de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular del Hospital Clínico San Carlos (Madrid) en entrevista concedida a RTVE Noticias y RNE. Destaca sobremanera la solución que proponen los relojes con un sistema inflable en la muñeca, donde la compañía Huawei es pionera. El Watch D3 es su última propuesta que puede ayudar a paciente y médico más allá de la consulta. No difiere en lo que hacen otros productos tecnológicos similares, con sus funciones de salud y deporte incluidas, pero este lleva una correa hinchable.

Tensiómetro clásico en consulta médica

El síndrome de la bata blanca

Con el anterior modelo de la marca, José A. Donaire tuvo la oportunidad de testear en 50 voluntarios las virtudes del dispositivo, que era más incómodo de llevar al tener una correa más aparatosa. Entonces comprobó una serie de ventajas. El entorno sanitario condiciona a una parte de los pacientes. Es el llamado síndrome de la “bata blanca”, por el que la presión se eleva en consulta a la hora de medirla. A eso hay que sumar si hay medicación de por medio o altos niveles de estrés. Factores que influyen en los datos reflejados en el tensiómetro y que dificultan la tarea de un diagnóstico preciso. Con una solución más portátil, es posible relacionar esos datos con los registrados cuando el usuario trabaja, duerme o descansa.

El doctor García Donaire en su intervención ante los medios

Las dificultades para una medición precisa

La comunidad médica echa en falta un seguimiento más organizado, que permita conocer los cambios de presión a lo largo del día. La toma puntual de resultados aporta información sobre momentos concretos. Normalmente se utiliza la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA), que realiza mediciones programadas durante 24 horas con un manguito colocado en el brazo, pero el sistema resulta no es cómodo, aunque, a día de hoy, “es la forma más fiable que tengo para conocer la tensión con cifras reales”. Es el método de referencia más fiable para investigar, por ejemplo, la hipertensión nocturna. Para el doctor García Donaire son especialmente relevantes los datos que se obtienen durante la noche, sobre todo durante el descanso y las primeras horas de la mañana.

El sistema tradicional utiliza el clásico manguito en el brazo que se infla, ejerciendo bastante presión, que puede causar molestias. Y fuera de la consulta, interfiere en actividades como el sueño o ciertas actividades cotidianas. El especialista lo cuenta por propia experiencia, “No sabes el tormento que es tener en el brazo un manguito durante 24 horas que te sube a 160, 180 o 200 mm de mercurio cada 20 minutos por el día y 30 por la noche. Lo he probado varias veces y es una verdadera tortura”. La reducción de esa incomodidad sin perder la calidad de los datos es lo que se intenta investigar con los dispositivos colocados en la muñeca.

Medición presión arterial con el Watch D3 de Huawei

Vigilantes de la salud las 24 horas del día

Los fabricantes de relojes inteligentes no paran de introducir indicadores centrados en la salud. Desde hace un tiempo miden la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno en sangre, la temperatura de la piel y los patrones del sueño, entre otras variables. Dependiendo del modelo, también realiza electrocardiograma, avisa de un ritmo cardiaco irregular u ofrece herramientas para registrar el ciclo menstrual. Funciones que, en su mayoría, miden señales del organismo o ayudan a elaborar estimaciones sobre el descanso y el bienestar. El desarrollo de estos dispositivos ha permitido que tengan certificación sanitaria para usos médicos concretos, pero no para todas las funciones que ofrece el reloj.

Ejemplo de certificado CE (Getty Images)

Un sistema de certificación que da garantías

Para entender la diferencia, hay que tener en cuenta el marcado CE (conformidad europea) y el uso médico al que se aplica. Ese sello indica que un producto cumple unos determinados requisitos europeos para su comercialización. En un aparato médico hay que demostrar su seguridad y que funciona para la finalidad prevista, presentando pruebas que respalden sus prestaciones. En el caso de un reloj, la marca debe precisar qué es lo que se evalúa: la presión arterial, el electrocardiograma, alteración del ritmo cardiaco, etc.

Los productos sanitarios se dividen en cuatro clases —I, IIa, IIb y III— según los riesgos asociados a su uso. La clasificación depende de su finalidad, de si entra en contacto con el cuerpo y qué daño podría causar. Cuanto más invasivo, más exigente es su evaluación. La clase IIa, que es la más común en determinados smartwatches, exige que una entidad autorizada participe en la comprobación de los requisitos impuestos por la Unión Europea. Varias marcas cuentan con productos o aplicaciones que entran en esta categoría, como, por ejemplo, el ScanWatch 2 de Withings (en el registro de electrocardiograma o la detección de indicios de fibrilación auricular). Los modelos Galaxy Watch de Samsung, en la medición del electro y la presión arterial, también cuentan con el marcado CE como producto sanitario de clase IIa. En el caso de la tensión, el dispositivo del fabricante coreano se mide mediante un sensor óptico, pero necesita un tensiómetro de brazo como referencia cada 28 días.

Pantalla de medición de la presión arterial del Watch D3

Los avances del Watch D3

La correa inflable de los modelos D de Huawei supone un avance en este tipo de dispositivos a la hora de monitorizar al usuario de forma constante y precisa. Cuenta con certificado europeo de clase IIa para presión arterial y monitorización ambulatoria. Permite programar registros por el día y la noche. Ese seguimiento no significa que mida la presión a cada instante, sino que lo hace en intervalos de 20/30 minutos, en caso de ser necesario. Viene con dos tallas de correa para ajustar bien la muñeca. Si el paciente realiza una medición puntual, tiene que mantener el brazo apoyado en el pecho. El reloj avisa si la medición no se ha realizado correctamente. Y también incluye la posibilidad de enviar un documento al médico con todas las mediciones para que las analice sin necesidad de una visita a la consulta.

El doctor García Donaire deja claro que el dispositivo sirve de ayuda al profesional médico. “Si yo tengo un nuevo tratamiento, se va a añadir al que ya tengo. No viene a sustituir nada. Lo que viene es a ampliar la oferta de posibilidades de medida que tenía hasta ahora”, afirma. En muchas ocasiones, la hipertensión pasa desapercibida, se camufla en otros síntomas a los que no se les da importancia: “el cansancio, la dificultad de concentración, la falta de sueño, visión borrosa, algún déficit de memoria. Se puede manifestar en un dolor de cabeza, que achacamos al estilo de vida que llevamos. Cuando todo eso se mantiene en el cuerpo, puede que estés desarrollando una hipertensión y no lo sepas”.

Informe de presión arterial nocturna recogida por el reloj

Alto grado de satisfacción

El estudio clínico realizado por el Hospital Clínico de San Carlos con 50 personas diagnosticadas con hipertensión es bastante revelador sobre la verdadera utilidad del Watch D3. Durante 24 horas, los pacientes llevaron el reloj (en este caso llevaban el modelo anterior, el D2) y un tensiómetro profesional en el brazo. La idea era comparar los registros y recoger las impresiones de los participantes. El 80% manifestó que la experiencia con el smartwatch era mejor o mucho mejor que el monitor tradicional. Y el 75% no dudaría en recomendarlo. El documento también presenta los valores medios de ambos dispositivos. Según el fabricante, la nueva versión se acerca aún más a los tensiómetros médicos, ya que la correa es más fina y ligera, lo que facilita el contacto con la muñeca, sobre todo en quienes tienen el pulso más débil.

En unos meses, el D3 empezará a venderse en farmacias italianas. El fabricante chino también está intentando que llegue a los establecimientos españoles. García Donaire opina que el seguimiento del paciente a distancia “va a ser el siguiente paso en la medicina, la monitorización desde casa”. A medida que la tecnología de consumo avanza, uno de los retos es convertir los datos que registra un dispositivo en información útil para el médico que los espera al otro lado. Como dice el especialista, “lo preocupante sería no tener esa información. Una vez que la tienes, lo que vas a hacer es ponerte manos a la obra, ocuparte”.