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Manuel Menchón: "Lorca es nuestra Frida Kahlo: puedes hacer camisetas, pero también puedes acercarte a su ideología"

  • El director malagueño estrena este viernes La voz quebrada, un documental participado por RTVE

  • Álvaro Morte pone voz al autor del Romancero gitano y se descubren documentos desconocidos e imágenes inéditas del poeta

Javier Villuendas
7 min.

Tras revisar la figura de Unamuno en Palabras para un fin del mundo, Manuel Menchón vuelve a explorar la memoria española con La voz quebrada, un documental participado por RTVE con Álvaro Morte a la voz protagonista para, a través de desconocidos documentos hasta la fecha e imágenes inéditas de Lorca, reconstruir la relación del autor del Romancero gitano con Juan Ramírez de Lucas, su último amor.

Un filme que no sólo tiene valor histórico sino también una elegancia formal subrayable, si es que pudiera haber contradicción alguna vez en el oficio de aportar a la verdad conocida. Es decir, hablamos del receptor de la última carta en vida que escribió el poeta y del plan de huida a México que pudo cambiar su destino, por si las bolas negras…

Pregunta: Antes que nada, ¿por qué ha hecho este documental?

Respuesta: Mi anterior película fue un documental sobre Miguel de Unamuno y prometí a mi entorno que nunca volvería a hacer un documental sobre un escritor en la Guerra Civil. Cumplí mi palabra hasta que llegaron las dos primeras hojas escaneadas del cuaderno de Juan Ramírez de Lucas, en las que leí algo así como: "Quiero que tras mi muerte esto vea la luz". Lo dejé en el ordenador, pero semanas después, en un grupo de WhatsApp, un amigo contó que habían echado a una persona de un lugar por ir de la mano con su amigo. Nos pareció impensable. Y, al volver de vacaciones, mi hijo llegó llorando del colegio porque habían acosado a un niño en el patio llamándolo "maricón". Entonces comprendí que la historia de Juan Ramírez Lucas y Federico García Lorca no pertenecía sólo al pasado. Ya no se trataba únicamente de la Guerra Civil, sino también de la situación actual.

'La voz quebrada' muestra imágenes inéditas de Federico García Lorca

P: ¿Le preocupa la reescritura de la historia?

R: Sí. Por eso tomé una decisión narrativa difícil: que no hubiera una voz omnisciente ni entrevistas, porque son opiniones, sino que los documentos, las fotografías, los telegramas, las cartas y el cuaderno de Juan pudieran verse en pantalla. También incluimos documentos del franquismo relacionados con el asesinato de Federico. Quien haya visto la película tendrá que mentir para sostener determinadas afirmaciones.

P: ¿Qué cambia en lo que sabíamos de Lorca y Juan Ramírez de Lucas gracias a todo este material inédito?

R: Lo primero que he intentado es bajar a Federico del pedestal y dejar de verlo como un símbolo, un icono o una estatua. Necesitamos verlo como un ser humano para comprender el amor que podía sentir por otra persona. En cuanto a su biografía, la aportación es enorme porque no teníamos el testimonio directo de ninguna de sus parejas. Sabíamos por amigos y terceras personas que había mantenido relaciones, pero ahora tenemos los cuadernos de Juan, su última pareja conocida y el redactor de la última carta de Lorca, de lo último que escribió antes de morir. Es un material de incalculable valor, tanto emocional como biográfico. Juan relata, por ejemplo, la despedida en Atocha. Por fin sabemos por qué Lorca no se fue a México.

P: ¿No se sabía que Juan había sido su última pareja?

R: Se sabía que habían estado juntos, pero había muy poca documentación. El investigador Agustín Penón recogió el nombre de Juan en los años cincuenta, aunque no llegó a publicar el libro. A finales de los ochenta y principios de los noventa, Ian Gibson recuperó sus papeles e intentó entrevistar a Juan, pero este nunca habló de Federico. Hay silencios que hablan por sí solos. Está el tema sexual, evidentemente, pero también la culpabilidad. Juan decía que, si hubiera tenido un año más (para poder viajar), Federico estaría vivo. Eso es brutal para cualquier ser humano. Por eso pidió que la documentación no viera la luz hasta después de su muerte. Esta película es más que una película: es una prueba documental.

P: ¿Por qué eligió a Álvaro Morte para que fuera Lorca?

R: Soy andaluz, de Málaga, y para mí Lorca tenía que tener acento granaíno, a ser posible, un acento granaíno pijo. Hicimos un trabajo muy exhaustivo para reconstruir su voz. Varios testimonios señalan que tenía un acento andaluz cambiante, como el de Álvaro, y un tono amaderado, confortable y muy seductor. Álvaro tiene esa cualidad en la voz y en la expresión oral. Además, es cordobés y estudió en Granada. Era como si el papel estuviera hecho para él.

Somos Cine - Álvaro Morte y la reinvención de la voz de Lorca en 'La voz quebrada'

P: Lorca encabezó un manifiesto contra Hitler en donde asumía, casi o sin casi, el martirio: "Estamos llamados al sacrificio". ¿Qué revela esa frase sobre su compromiso político?

R: Para mí, la mayor castración que ha sufrido Federico es la ideológica. Se nos ha presentado siempre como un niño fantasioso para quitarle responsabilidad política. No estuvo afiliado a ningún partido y algunos se agarran a eso, pero hay muchísimos manifiestos y discursos que demuestran su compromiso con el progreso y la confianza en el otro, en el diferente. Él decía: «Yo soy de Granada. Por eso entiendo al judío, al morisco, al gitano que todos llevamos dentro». Lorca entendía al otro, precisamente a quien determinadas ideologías quieren eliminar por motivos sexuales, raciales o ideológicos.

P: Estamos ante el 90º aniversario de su asesinato. ¿Cómo se explica que Lorca siga teniendo una presencia tan extraordinaria en la cultura popular?

R: Es, junto con Cervantes, una de las mayores figuras universales españolas. Su magnetismo es indudable y ya era una persona enormemente querida en vida. Tenía una capacidad extraordinaria para atraer a quienes lo rodeaban. Es nuestra Frida Kahlo: puedes hacer camisetas con su imagen, pero también puedes acercarte a su ideología y leer lo que escribía.

P: ¿Ha podido ver La bola negra? ¿Qué le parece?

R: Es una gran película de ficción, mientras que la nuestra es un documental. Creo que ambas dialogan y se nutren entre sí de una manera extraña. Me hace gracia pensar que es como una mitad de nuestra película: qué pasa con unos personajes y qué pasa después con Federico. Ha sido pura casualidad, porque llevamos cuatro años trabajando en el documental y hemos tardado mucho con las restauraciones y el material fotoquímico. Pero me parece algo muy lorquiano, muy mágico.

P: En la película alguien dice: “Ten cuidado con Federico”. Después de lo que ocurrió, la frase parece premonitoria.

R: La dice Otoniel, el hermano de Juan, que era médico. En la película aparecen libros de medicina con mediciones de hombres desnudos. Eran manuales que pretendían identificar a los homosexuales a partir del tamaño de distintas partes del cuerpo. Establecemos también un paralelismo con la Alemania nazi y la manera en que se medía a los judíos. Es la misma lógica: todo tiene que ser homogéneo, todo debe ser igual y lo diferente debe eliminarse. Otoniel intentaba proteger a su hermano desde el amor, pero también desde el prejuicio. Para él, como médico de aquella época, la homosexualidad era una enfermedad. Es terrible, pero creo que es importante mostrarlo en pantalla y que la gente piense que todo esto ocurría hace apenas noventa años.

P: Y Juan no le hace caso.

R: Juan estaba enamorado. Y el amor puede con todo.

P: Algunas de las últimas obras de Lorca recibieron críticas más que duras.

R: Había una creatividad destinada a hacer daño, con juegos de palabras constantes. Los mecanismos de destrucción de una persona son muy parecidos: primero se la deshumaniza, después se la culpabiliza y, finalmente, se buscan motivos para eliminarla. Creo que ahora estamos viendo esa segunda fase con algunas personas.

P: ¿Qué espera con este documental?

R: Espero que la gente conozca a Lorca. Y siento que la misión está cumplida, pase lo que pase. Era el deseo de Juan y creo que su historia no puede ser eliminada de la historia.