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El apoyo vecinal no impide que una sociedad inmobiliaria desahucie a Maricarmen, de 87 años, de su piso en Madrid

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Maricarmen, una mujer de 87 años con discapacidad, ha sido finalmente desahuciada este miércoles del piso en Madrid en el que vivía desde hace 71 años, después de que la sociedad inmobiliaria que había adquirido la vivienda le multiplicara el alquiler por cinco. La mujer ha tenido que ser evacuada de su piso en camilla y trasladada al hospital en ambulancia entre gritos de "Maricarmen no estás sola" de las centenares de personas que habían acudido a apoyarla y a intentar evitar el desalojo.

El desahucio se ha producido al cuarto intento, a pesar de la oposición pacífica de los activistas y vecinos concentrados desde el día anterior frente a la vivienda, en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, cerca del parque del Retiro, convocados por el Sindicato de Inquilinas. En la concentración ha podido verse a artistas y políticos.

Durante el lanzamiento, que se ha llevado a cabo con un gran despliegue policial, los agentes antidisturbios han cargado contra algunos de los manifestantes, que han denunciado una "violencia desproporcionada".

Según ha explicado Beatriz Duro, abogada de Maricarmen, la sociedad inmobiliaria, Urbagestión Desarrollo e Inversión (Urbagesa), se ha negado a llegar a cualquier arreglo que impidiera o retrasara el desahucio, incluida la renegociación del contrato o el pago íntegro del precio del alquiler. Una persona anónima había ofrecido el dinero necesario para que Maricarmen pudiera completar el pago hasta su muerte, pero la sociedad inmobiliaria no ha contemplado esta posibilidad.

El caso se ha convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda en España y ha provocado reacciones políticas.

Acampada del Sindicato de Inquilinas

Centenares de personas se concentraron ya el martes por la tarde frente al número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el barrio de Retiro, convocadas por el Sindicato de Inquilinas, y han acampado durante la noche para intentar frenar el desalojo, que estaba previsto para las 9:30.

Los manifestantes proferían lemas como "Maricarmen no se va" o "fuera fondos buitre de nuestros barrios". También se han lanzado gritos de "el ático de Ayuso, para Maricarmen", en referencia a la compra del ático de 6,3 millones de euros por parte de la Comunidad de Madrid.

Actores como Juan Diego Botto, Carlos Bardem o Sergio Peris Mencheta, el cantante Marwan o el humorista Ignatius, han asistido a la concentración. La artista Ana Belén ha recitado un poema de Rafael Alberti y ha versionado su canción La Puerta de Alcalá.

La cantante y actriz Ana Belén recita un poema de Rafael Alberti en la concentración en apoyo a Maricarmen Fernando Sánchez Fernando Sánchez / Europa Press

La anciana vivía en un sexto piso, tiene problemas de movilidad (va en silla de ruedas) y el ascensor de la finca no funcionaba, pero los activistas la bajaron en la silla a pulso. Ella agradeció emocionada el apoyo. "Luchad, no os quedéis en casa, luchad por vuestra vivienda, que tenemos derecho a vivir", exclamó, recordando que "la gente no quiere áticos, quiere pisos para poder vivir".

Durante la mañana del miércoles han hecho acto de presencia políticos como Enrique Santiago, diputado de Sumar y secretario general del Partido Comunista de España (PCE); Ione Belarra, diputada y líder de Podemos, e Irene Montero, eurodiputada de la formación morada.

Concentración en Madrid para evitar el desahucio de Maricarmen, el 23 de septiembre de 2026 Álvaro Caballero, RTVE Noticias

A las 8.35 se han producido algunos momentos de tensión con los antidisturbios, que han cargado para desalojar a parte de los activistas y han acordonado el edificio a la espera de la comisión judicial, que ha llegado al lugar sobre las 9:15.

La Policía, que según Delegación del Gobierno seguía órdenes del juzgado, ha impedido igualmente el paso a los medios de comunicación más allá del cordón policial.

Sobre las 10:30, los agentes han comenzado a desalojar una a una a las personas que quedaban en la puerta y dentro del portal, que han ofrecido resistencia pasiva, lo que indicaba que el desalojo de la anciana era inminente. No obstante, la puerta del portal estaba bloqueada por dentro y los policías han tenido que forzarla y evacuar a los últimos activistas que resistían pacíficamente dentro del portal y en la escalera. Según fuentes del Sindicato de Inquilinos, los agentes han rociado con gas a los activistas.

La Policía Nacional saca a ratras a un activista contrario al deshaucio de Maricarmen EFE/ Fernando Villar

El piso de Maricarmen se encontraba, como ya se ha dicho, en el sexto, y el ascensor no funcionaba. Dentro, varias personas acompañaban a la anciana, tanto voluntarios del Sindicato dispuestos a resistir, como familiares. Por eso la Policía ha penetrado en el edificio con un ariete y otros instrumentos para forzar la puerta de la vivienda, y han tenido que retirar enseres acumulados en el pasillo para llegar hasta la anciana.

Voluntarias del Sindicato de Inquilinas de Madrid montan una barricada para intentar impedir el acceso de la Policía a la casa de Maricarmen, a 23 de septiembre de 2026, en Madrid (España). Fernando Sánchez Fernando Sánchez / Europa Press

Finalmente, todas las personas que acompañaban a Maricarmen han salido por la puerta principal y en último lugar lo ha hecho la propia afectada, que ha tenido que ser evacuada en camilla y trasladada en ambulancia hasta el hospital Gregorio Marañón por el Samur.

El Ayuntamiento de Madrid ha informado de que le ha ofrecido una plaza de emergencia en una residencia, pero ella lo ha rechazado y prefiere alojarse con familiares.

"Hoy se ha consumado lo que no esperábamos, lo innombrable, lo ilegítimo. Maricarmen sólo quería morirse en su casa", ha denunciado el Sindicato de Inquilinos, que ha convocado una manifestación en la tarde del miércoles frente al edificio donde se encuentra el ático comprado por la Comunidad de Madrid.

La inmobiliaria se niega a negociar, según la abogada

La abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, ha explicado a los medios de comunicación que la sociedad propietaria del inmueble, Urbagestión Desarrollo e Inversión (Urbagesa), se ha negado a negociar algún arreglo para evitar que la anciana tuviera que abandonar la vivienda en la que ha vivido durante 71 años.

"Se les ha dicho que hay un escrito en el juzgado; hemos alegado razones humanitarias; que hay una oferta de una persona anónima para hacerse cargo del alquiler; que las administraciones públicas se estaban coordinando para ofrecer una alternativa habitacional", ha explicado Duro, pero Urbagesa no ha cedido. La empresa también se ha negado a dar una prórroga de un mes o 15 días para "una salida digna" y a darle el tiempo necesario este mismo miércoles para sacar sus cosas, según la abogada. "Le han dicho que coja lo esencial y que el resto se lo enviarán donde ella diga".

"Se está ejecutando de forma violenta un desahucio sin alternativa ocupacional de una mujer que nunca se ha negado a pagar su renta", ha resumido Beatriz Duro.

El desahucio de Maricarmen: "Nunca han querido negociar"

Por su parte, Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, ha denunciado la violencia policial y ha señalado al Gobierno central y al de la Comunidad de Madrid. "El Gobierno podría haber parado este desahucio, pregunten a Pedro Sánchez y a Isabel Rodríguez, ¿por qué no llevan el decreto de vivienda que tienen sobre la mesa al Consejo de Ministros? Usan a Maricarmen como arma arrojadiza", ha declarado Del Río.

Al gobierno regional le ha reprochado no haber ofrecido a Maricarmen una alternativa ocupacional.

Una pancarta durante la concentración bajo el lema ‘Maricarmen se queda’ en Madrid Fernando Sánchez Fernando Sánchez / Europa Press

La sociedad inmobiliaria le subió el alquiler un 250 %

El caso de Maricarmen se ha convertido en uno de los símbolos de la lucha por el derecho a la vivienda en Madrid, y en un ejemplo del comportamiento de estas sociedades inmobiliarias o, como los llama el movimiento pro-vivienda, "fondos buitre".

El padre de Maricarmen firmó en 1956 un contrato de alquiler para la vivienda, situada en el barrio de Retiro, hoy una de las zonas más caras de Madrid. Tras su muerte, el contrato se subrogó a su esposa y, posteriormente se subrogó a Maricarmen en las mismas condiciones. El contrato era de los que se conocen como de "renta antigua": un alquiler fijo que se actualiza cada año con el IPC, más otros gastos como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Durante casi 20 años, Maricarmen ha pagado sin falta los 500 euros de alquiler mensual.

Sin embargo, en 2018 la propiedad fue adquirida por Urbagestión Desarrollo e Inversión (Urbagesa), una sociedad inmobiliaria administrada por Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, que pasó a reclamar a Maricarmen un aumento del alquiler del 250 %: de 500 a 2.650 euros mensuales. Ella cobra una pensión de poco más de 1.400 euros.

La propietaria se basaba en que la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 (aprobada por el Gobierno del PSOE presidido por Felipe González) establecía límites temporales a las subrogaciones y protegía sólo a los inquilinos con una discapacidad igual o superior al 65 % (la de Maricarmen es del 50 %).

"Son inhumanos, todo por dinero", decía este martes Maricarmen en referencia a la empresa, durante una entrevista con el Informativo Territorial de TVE.

Entrevista a Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada de su piso en Madrid: "Son inhumanos"

La afectada logró que los tribunales le dieran la razón en primera instancia, pero finalmente el Tribunal Supremo falló a favor del inversor. Tras lograr retrasar el desahucio en tres ocasiones, gracias a la solidaridad vecinal, finalmente este miércoles ha llegado la cuarta y definitiva.

Eso a pesar de que un día antes una donante ofreció pagar parte del alquiler para evitar el desahucio. Según confirmó el Sindicato de Inquilinas, se trata de una conocida escritora que ha pedido permanecer en el anonimato. La propuesta era que Maricarmen siguiera abonando los 500 euros mensuales que paga actualmente, y que la escritora cubriera la diferencia hasta el fallecimiento de la inquilina. Sin embargo, siempre según la abogada, la empresa propietaria ha rechazado esta solución para así quedarse con el piso.