El diplodocus es el emblema de los dinosaurios en Norteamérica. Solo se habían encontrado sus restos ahí... hasta ahora. Paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han desenterrado en El Castellar, Teruel, catorce de las 80 vértebras de su cola y varios chevrones, unos huesos que se articulan con la parte inferior.
El anuncio se ha hecho esta jornada por la publicación de un estudio en la revista internacional estadounidense Journal of Vertebrate Paleontology. Sin embargo, los restos fueron encontrados en 2008. Desde entonces, se investigaban para confirmar su identidad.
Los diplodocus forman parte de los saurótropos, uno de los grupos más característicos de los dinosaurios por su extremadamente largo cuello y cola. Se considera que, en general, eran animales herbívoros y cuadrúpedos. Su cola es única, un arma o especie de látigo con el que defenderse, pero también comunicarse.
Pudo llegar cruzando un Atlántico menos profundo
El primer autor del estudio, el investigador Sergio Sánchez Fenollosa, ha asegurado que es uno de los ejemplares "más completos descubiertos hasta la fecha en Europa y la primera evidencia de este género fuera de Estados Unidos". Allí, el primero fue hallado en 1878.
"Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Océano Atlántico durante el Jurásico Superior", ha apuntado en una nota. Además, continúa Sánchez Fenollosa, "este descubrimiento nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica”.
Sobre cómo llegó hasta Teruel, se cree que pudo cruzar el Atlántico andando cuando el océano entonces era poco profundo y estrecho. Europa y América, en aquel momento, estaban solo a unas decenas o cientos de kilómetros.
Más de 25 metros de longitud
En los pueblos vecinos de su tumba en Teruel, se han encontrado las que creen que son sus huellas. Un total de 50 metros de rastro de un gigante que podría medir 25 metros de largo y cinco de alto, según el director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor de este artículo, Alberto Cobos, junto a Sánchez Fenollosa y Josué García Cobeña.
"Lo que le convierte en otro de los grandes saurópodos gigantes del Jurásico de España", ha indicado. Se une, por tanto, a otros dinosaurios saurópodos de Teruel con características muy diferentes a las de los diplodócidos, como son Turiasaurus y Losillasaurus, entre otros, ha detallado.
En este sentido, el investigador ha ensalzado esta provincia aragonesa como "un lugar de referencia para el conocimiento de esta gran diversidad" y ha instado a visitarla en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis en Teruel.