El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido en que el Ejecutivo no recibió información del CNI que le permitiese prever que miles de personas iban a entrar en Ceuta entre el 30 y el 31 de julio. Tras la desclasificación de los documentos que el Centro Nacional de Inteligencia remitió al Ejecutivo, la Moncloa no ha variado ni un ápice su postura y sostiene que los avisos recibidos "no anunciaban una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook" y eso, según fuentes del Gobierno, "dista mucho de ser un indicador de escala o de probabilidad sólido".
Sánchez, en un tuit, ha remarcado que la información trasladada sobre los mensajes que se estaban compartiendo en redes sociales "en modo alguno constituía o podía interpretarse como un indicador de la escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después. De hecho, ni siquiera el CNI lo hizo". La prueba para el presidente del Gobierno es que los servicios de inteligencia españoles se limitaron a transmitir dicha información a través de un mensaje y una llamada a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil, pero "no emitió ninguna alerta" a través de la cadena de mando estipulada, es decir, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa.
"Con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31. Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE", ha defendido Sánchez tras una tarde en la que la oposición ha criticado duramente al Gobierno por considerar que ha quedado demostrado que sí disponía de información para anticipar lo que podía suceder y, por tanto, actuar para evitar la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma.
Los argumentos esgrimidos por la Moncloa y Sánchez son los mismos a los que ha recurrido el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, a cuyo director de comunicación un agente del CNI trasladó información sobre los grupos que en redes sociales estaban organizando convocatorias para entrar en España. Además de intercambiarse varios mensajes, mantuvieron una llamada de 11 minutos de la que no ha trascendido su contenido. "[Los mensajes] no aportaban nada nuevo, ni se trasladaron por un cauce oficial ni la Delegación del Gobierno tiene que ser la destinataria de esos mensajes", ha resuelto Pérez Triano.
El CNI, como queda reflejado en los documentos desclasificados, alertó de la posibilidad de un "asalto" a Ceuta el 29 de julio, un día antes de que miles de personas franquearan a nado y por tierra la frontera del Tarajal. El organismo avisó a Marruecos, a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil de que había detectado en redes sociales convocatorias para entrar en España, pero, según el Gobierno, esa información "no conllevó en momento alguno una alerta concreta" y se trasladó por "un mero WhatsApp y una llamada telefónica".
"En ningún momento el CNI envió una comunicación formal a su cadena de mando ni miembro alguno del Ejecutivo. Tampoco hubo llamadas telefónicas ni peticiones de reuniones presenciales", remarcan desde la Moncloa, que reprocha al CNI, si tenía información precisa, no haberla trasladado por los cauces pertinentes. "Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia", zanjan en el Ejecutivo.
En la misma línea ha insistido el ministro de Transportes, Óscar Puente, en un post publicado en X, en el que ha cargado además contra "las interpretaciones sesgadas, de trazo grueso y bastante poco serias" que a su juicio se están haciendo sobre la documentación desclasificada. Puente asegura que con la información disponible no se puede concluir que Marruecos organizara la entrada masiva de inmigrantes además de ahondar en la idea de que la información recibida se limitaba a lo que se estaba moviendo en redes sociales.
"Los avisos más certeros sobre lo que podía ocurrir se produjeron unas horas antes y se limitaban a comunicar a los controles fronterizos que había llamamientos en redes sociales a cruzar la frontera a nado y la dimensión de los grupos en los que se estaban difundiendo", reza el mensaje de Puente. Es el mismo argumento que ha esbozado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que ha asegurado que "no" le consta que "hubiera ningún informe que pudiera prever la magnitud de lo que ocurrió el día 30 de julio".
El delegado del Gobierno en Ceuta rechaza dimitir
Tras conocerse que un agente del CNI intercambió información con el director de comunicación del delegado del Gobierno en Ceuta, todos los focos se han puesto en el representante del Ejecutivo en la ciudad autónoma, que, en una rueda de prensa, ha descartado dimitir. Pérez Triano siempre ha negado que hubiera tenido información que apuntase a la entrada masiva de inmigrantes y ha vuelto a repetir ese argumento.
"Los traslados de información del CNI no se producen en la Delegación del Gobierno. Una información de ese nivel se traslada al ministro del Interior, al de Defensa, al secretario de Estado, al Jemad... pero no a un delegado de Gobierno que no tiene esas competencias", ha asegurado, al tiempo que ha señalado que no sabía que su director de comunicación hubiese hablado con un agente del CNI.
"[Esas conversaciones] no suponen ninguna alerta ni ningún informe. No se refiere a la posibilidad de entrada de miles de personas, habla de un perfil de Facebook con 180.000 seguidores. Es un intercambio de información informal, no hay más que ver el tono de la conversación", ha asegurado sobre un mensaje que alertaba sobre la posibilidad de que se produjese un "asalto por valla y mar" aprovechando la Fiesta del Trono que el 30 julio celebraba Marruecos . "Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores. Para que te hagas a la idea del alcance de la difusión", concluía el mensaje que recibió el cargo de confianza del delegado del Gobierno.
Sumar señala a Marruecos
Sumar, el socio minoritario del Gobierno, ha puesto el foco en el papel jugado por Marruecos en la entrada masiva de inmigrantes. Para la formación, los documentos desclasificados muestran que "las autoridades marroquíes bajaron los brazos". "Por eso la externalización de fronteras de la UE es una política fallida. Porque provoca que terceros países puedan chantajearnos con este tipo de acciones poniendo en peligro la vida de miles de personas", ha censurado Verónica Barbero, coordinadora de Sumar, que ha apostado por "repensar" la relación que España mantiene con el régimen de Rabat.
"Había indicios de que podía ocurrir. Distintos servicios sabían que algo se estaba moviendo, pero nadie advirtió de lo que ocurrió y de la cuantía", ha defendido, por su parte, Enrique Santiago, diputado de Sumar y portavoz de IU en el Congreso. Al igual que el ala socialista, ha puesto el foco en cómo se transmitió la información de la que disponía el CNI y si se hizo por los cauces pertinentes. "Nos preocupa cómo ha funcionado la cadena del contenido de los mensajes. No es lo mismo que se hayan transmitido como debían o que se hayan transmitido negligentemente", ha subrayado Santiago, que ha hecho alusión además a "la estrategia de obstaculización que pidió Aznar. Esperamos que no haya afectado".
Más directo ha sido el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que en los pasillos de la Cámara Baja ha señalado que "una parte del Estado va en contra del Gobierno, en este caso el CNI. El Gobierno no controla una parte de su Estado. Gobiernan, pero no mandan", ha defendido, mientras que el PNV ha mostrado su "preocupación" por el hecho de que el Ejecutivo no hubiese "interpretado bien" la información trasladada por el CNI.
"Se está corroborando lo que pensamos todos los grupos menos el Gobierno, que Marruecos tiene algo que ver y que está implicado en la llegada masiva", ha concluido la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero.