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Llevar o no a los hijos al cole, la encrucijada que quita el sueño a los padres y madres de una Ceuta sin normalidad

  • "Sabíamos que este momento iba a llegar y ya está aquí", dice el papá de una niña de 10 años

  • El Gobierno va a reforzar la presencia policial tanto en el acceso a las escuelas como en el transporte escolar

Rodrigo García Melero
10 min.

"Me preguntó... ¿tú la vas a llevar el colegio? Y yo dije... Sí, porque si le quitamos ya el colegio apaga y vámonos...". Esto es lo que oímos decirle una mujer a otra en la terraza de un bar del centro de Ceuta. Una conversación que se ha vuelto habitual en una ciudad sin normalidad: este martes comienza el curso escolar y hay familias que no van a llevar a los niños a la escuela. Tienen miedo porque miles de los migrantes que entraron de forma irregular a la ciudad a finales de julio siguen dando vueltas y durmiendo en las calles. "Llevamos preocupados mucho tiempo, sabíamos que este momento iba a llegar y ya está aquí", cuenta José María Marín, padre de una niña de 10 años.

Los vecinos, en especial los que tienen a pequeños en sus casas, no dejan de alzar la voz en medio de la situación excepcional que vive Ceuta desde hace más de un mes. Este domingo, cientos de personas se concentraron en la céntrica Plaza de los Reyes para exigir seguridad, derechos y protección para los menores en el inicio del curso. Pero ya antes, en la última semana, se han ido sucediendo otras protestas para que no se ubique un centro de acogida en un solar ubicado a escasos metros de una de las escuelas infantiles municipales.

"Tengo un hijo de 11 años, pero no estoy dispuesta a llevarlo en estas condiciones al colegio", cuenta Magdalena Salas a RTVE Noticias en el centro de la ciudad. Y no lo llevará hasta que no haya una solución, porque remarca que el actual no es un ambiente adecuado para los niños: "Esto no es normalidad, rodeados de militares o guardias civiles para ir al colegio. Los niños perciben también esa inseguridad. Y no son tontos", recalca.

Refuerzo policial de los accesos a los colegios y las rutas de transporte

Mientras unos padres y madres afirman tener su decisión tomada, ya sea llevar a sus hijos a los centros o no hacerlo, entre otros sigue habiendo dudas. ¿Qué hacer? ¿Está la seguridad de los menores garantizada?.

La semana pasada, el Ministerio de Educación informó de que se va a reforzar la presencia policial tanto en el acceso a las escuelas como en el transporte escolar y que implementará un programa de intervención y apoyo psicosocial para cuidar el aspecto emocional del alumnado.

"Pensamos en no mandarla al colegio, pero después de las medidas que se tomaron, en un principio va a ir. Vamos a ver esta semana que es la que se incorpora cómo evolucionan los acontecimientos y en base a eso, pues ya iremos decidiendo", afirma José María, a quien vemos con su mujer, su hija, que va a un colegio concertado, y otros familiares. Confiesa que le parece "raro" el que los centros vayan a estar rodeados de agentes, pero cree que habrá que "adaptarse". Su duda, que espera aclarar en los próximos días, es si las medidas previstas por el Gobierno van a regir también en los colegios concertados.

Un vecino de Ceuta abraza a su hija a dos días del comienzo del cole Rodrigo García

A Magdalena no le convence la opción del refuerzo policial: "La solución no es poner más fuerzas de seguridad. Por ejemplo yo, en mi trabajo, tengo que ir escoltada por vigilantes de seguridad. ¿Eso es normal, ir a trabajar rodeada de vigilantes de seguridad porque no puedo hacer libremente mi trabajo?", lamenta la mujer. Su idea es, pues, dejar a su hijo en casa. Como alternativa, propone que implanten "clases online", y, si no, ella ha sido maestra y dice que podrá enseñarle.

La pregunta del millón es si tiene con quién dejar a su hijo en casa. "No", reconoce. "Las vacaciones las usaré para esto, los asuntos propios, lo que haga falta. Pero esto no se puede quedar así, no nos podemos estar de manos cruzadas y que hagan con nosotros lo que les viene en gana", enfatiza.

"Dejarlos aquí (a los migrantes) no es la solución, porque son personas que no cumplen las normas de convivencia. Ninguna", opina.

Magdalena, una ceutí madre de un niño de 11 años Rodrigo García

Un centro de acogida junto a una escuela infantil

Ceuta tiene alrededor de 13.000 alumnos escolarizados y cuenta con 17 centros públicos y seis privados o concertados de educación infantil y primaria, según el Ministerio de Educación. De educación secundaria, bachillerato y formación profesional son seis públicos y seis privados o concertados.

Hace una semana, el Gobierno de Ceuta anunció su decisión de posponer el inicio de la actividad, del 8 al 28 de septiembre, en dos de las escuelas infantiles municipales, cuyos alumnos a partir de este curso van a estar en un solo centro en el barrio de Rosales, que acaba de construirse y frente al cual se está instalando el centro de acogida de migrantes. Las autoridades aclararon que el aplazamiento responde a la demora en los trámites administrativos para la apertura del centro.

"No queremos un asentamiento aquí. La escuela infantil está ahí. ¿En qué cabeza cabe?", explica Loli, una de las trabajadoras del centro, durante una de las protestas contra la instalación del campamento.

A esto se suma que cuando estalló la crisis, dos colegios fueron utilizados para albergar a menores migrantes y otros llegaron a ser ocupados por otros migrantes. La cartera de Educación ya indicó que esos lugares van a estar “limpios y reparados” para el arranque del curso.

"No sé dónde ven la normalidad"

David Romero tiene tres hijos. Los vemos a todos juntos en la Plaza de los Reyes. "En teoría, los horarios de guardería, de escuela infantil, de los más peques, empieza a final de septiembre, se ha retrasado. Y el colegio, si no hay cambios, porque no nos han avisado, empieza el martes", cuenta. Y adelanta que este lunes, en la víspera del comienzo de curso, se prevé que los centros den más detalles.

"La problemática está en la seguridad de los críos", reconoce. Y todavía no sabe qué hacer, si los llevará con normalidad a la escuela o no: "Estamos ante una invasión y parece ser que las autoridades públicas no están haciendo nada para remediarlo", reprocha. La solución, a su juicio y muy similar al sentimiento general ceutí, es: "Expulsión, expulsión y expulsión".

La ceutí Paulina Ruiz abraza a su hija cuando restan dos días para que empiece el curso escolar Rodrigo García

Paulina Ruiz, que tiene dos hijas -una de 17 años y otra de 10- se queja de la falta de información: "A nosotros no nos informan de nada, de seguridad no sabemos, y la verdad que tenemos un poco de miedo. La de 10 años más o menos la puedo llevar yo al colegio, pero mi adolescente de 17, que tiene que coger el autobús... Los autobuses los apedrean, le rompen las lunas...".

"Para el Ministerio todo está en la normalidad y aquí no hay normalidad. Ninguna normalidad. Yo no sé el Ministerio y la Delegación de Gobierno y toda Ceuta entera dónde ven la normalidad. No podemos salir a la calle", sentencia.

Torres asegura que el Gobierno tiene "todos los instrumentos necesarios" para recuperar la normalidad en Ceuta

"Es fundamental que mis hijos vean un poco de tranquilidad"

A Aurora Botello y sus hijos les visitamos en su casa. Ella es de Granada, pero lleva tiempo viviendo en la ciudad autónoma.

Aurora Botello junto a sus hijos, a dos días de comenzar el curso escolar en Ceuta Rodrigo García

"Yo estoy sola aquí con dos niños y por muy complicada que vea la situación, si a mí me llaman a trabajar, que soy maestra interina aquí en Ceuta, mis hijos tienen que ir sí o sí a clase. Pero esperemos que el Gobierno y el Ministerio nos den soluciones reales y que nuestros niños no pasen miedo ni pueda ocurrir ningún problema dentro del aula".

El curso pasado, indica, sus hijos empezaron a ir solos al colegio, que está cerca de donde viven. "Y en este curso eso va a quedar anulado y yo voy a ser la que me encargue tanto de llevarlos como de recogerlos. Hay miedo un poco en el ambiente por lo que pueda pasar en los trayectos", subraya. Otro temor es que haya personas que puedan colarse en los centros educativos los fines de semana y que haya destrozos.

Aurora Botello recibe a RTVE Noticias en su casa en Ceuta para hablar del inicio del curso escolar de sus hijos Rodrigo García

"Yo intento estar tranquila porque pienso que es fundamental que mis hijos vean un poco de tranquilidad dentro de la situación que estamos viviendo, porque son niños y están muy ilusionados con la vuelta al cole. Y yo, bueno, pues intento pensar en positivo, ¿no? De que no nos van a dejar, de que realmente se va a poder dar clase y que mis hijos van a poder estudiar como siempre lo han hecho, porque los niños no pueden salir perjudicados en esta situación", concreta.

Como profesora, también muestra incertidumbre: "No sabemos lo que realmente nos vamos a encontrar en el aula, cuántos alumnos van a venir, cómo se va a poder trabajar. Entonces está todo en el aire", señala. Y pronuncia una frase ya habitual entre los ceutíes: "Estamos como abandonados".

Los efectos de la situación en los menores

Más allá del colegio, ¿Cómo están llevando los peques la situación que vive la ciudad?

"Ella el primer encontronazo con la realidad que se llevó fue la playa. Nosotros íbamos a la playa todas las mañanas y tuvimos que dejar de ir porque no era momento para estar descansando y relajado, era un momento de tensión, inmigrantes por todos lados, peleas...", relata José María sobre su hija, a quien dice que le han ido explicando en el día a día, dentro de sus posibilidades, cómo está la situación.

"Venimos a las manifestaciones, queremos que esté informada, dentro de sus 10 años, de todo lo que pasa", añade el hombre.

Por su parte, la hija de Paulina es diabética, y asegura que lo que está pasando en Ceuta le ha afectado "muchísimo". "No podemos salir a la calle, está todo el día en 3 y 4 gramos de azúcar. Entonces, la verdad que es una pena que yo tenga que tener a mi niña encerrada cuando ellos (los migrantes) están disfrutando y tienen todos los derechos, y mi niña no, por ejemplo. Es muy triste, la verdad".

Y Aurora, como inciden también muchos ceutíes, recalca que esto no es cuestión de racismo.

"Mis hijos son mitad marroquíes, mitad españoles. Yo soy española, el papá es marroquí y aquí no es cuestión de que estemos en contra de una religión, de una nacionalidad. Lo único que queremos es vivir con tranquilidad tal y como se ha vivido anteriormente aquí en la ciudad de Ceuta", concluye.