Las esperanzas de encontrar más supervivientes del potente terremoto que sacudió Colombia a principios de esta semana han comenzado a desvanecerse este jueves tras agotar la 'ventana de vida' de las primeras 72 horas cruciales. Los rescatistas han reducido el alcance de las búsquedas y las familias en las zonas más afectadas siguen esperando noticias de sus parientes desaparecidos.
Un ejemplo es Cali, la tercera ciudad más grande del país, donde los equipos han pasado de las labores de búsqueda y rescate a la remoción de escombros en la mayoría de los lugares afectados. Hasta ahora, 348 personas han sido rescatadas.
El sismo de magnitud 7,4 sacudió la región poco después de las 7:30 hora local del lunes (14:30 hora peninsular española), derrumbando edificios de apartamentos, dañando viviendas, escuelas y hospitales, y provocando que los residentes salieran a las calles en todo el oeste de Colombia.
El director del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (ONU) de Colombia, Nils Grede, ha afirmado en una entrevista a EFE que la catástrofe ha afectado "a la población que estaba menos preparada y que tenía menos recursos y resiliencia para enfrentar una crisis de esta magnitud".
Hablaba en concreto del departamento del Chocó, el segundo más pobre de Colombia, donde viven comunidades dispersas comunicadas entre sí por ríos o canales.
287 muertos y 378 desaparecidos
Según el último parte este jueves de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al menos 287 personas han muerto, 3.975 han resultado heridas y 378 siguen desaparecidas. Además, más de 13.000 viviendas están destruidas, unas 79.000 han sufrido daños y 121 edificios han colapsado.
A todo ello hay que sumar daños en cinco aeropuertos, 12 puentes peatonales, 34 puentes vehiculares, 198 vías, 236 centros de salud y 2.136 centros educativos. Hasta el momento, de los 250 cuerpos que ha recibido el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, han sido identificados 228 de ellos, de los cuales 13 son menores de edad.
Mientras tanto, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha advertido que el desastre ha golpeado a numerosas comunidades de desplazados y ha alertado sobre la brecha de financiación que sufre su programa de respuesta a este colectivo. ACNUR sólo ha garantizado por ahora un 20% de los 86,2 millones de dólares que necesita para atender sus necesidades, según ha indicado la portavoz de la agencia Eujin Byun.
"En algunas de las zonas más afectadas, familias que ya se habían visto obligadas a abandonar sus hogares se enfrentan ahora a la posibilidad de perderlos una vez más", ha dicho Byun. Las más urgentes incluyen alojamiento, alimentos, agua potable, atención sanitaria y apoyo psicológico, especialmente para las familias cuyas viviendas han quedado dañadas o destruidas.
Las réplicas ponen en peligro a los rescatistas
Los equipos trabajan con mucha cautela para evitar nuevos derrumbes mientras decenas de voluntarios retiran a mano los escombros más pequeños. No obstante, desde el lunes se han registrado más de 150 réplicas, lo que aumenta los riesgos para los rescatistas que trabajan en zonas muy inestables.
Fuera de las grandes ciudades, los grupos de rescate han denunciado que los pueblos y comunidades más pequeños siguen lidiando con la escasa o nula respuesta del Gobierno colombiano.
Colombia busca vida entre los escombros
Nazly Lozano, asistente del programa del Comité Internacional de Rescate (IRC) en la ciudad portuaria de Buenaventura, al noroeste de Cali, ha criticado que los rescatistas no llegaron a algunas zonas afectadas hasta la noche del miércoles, lo que obligó a los habitantes a excavar entre los escombros con las manos desnudas en una búsqueda desesperada de sobrevivientes.
Trabajadores del IRC han informado también que algunos barrios de Buenaventura permanecen inaccesibles debido a grupos armados, algunos de los cuales confiscaron donaciones de alimentos y prometieron distribuirlas por su cuenta.
Crisis humanitaria y ahora, también política
El desastre se perfila como la primera gran prueba para el presidente conservador Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo tres días antes del terremoto y basó su campaña en la reducción del gasto público. Ahora enfrenta la tarea de financiar la ayuda y la reconstrucción, demostrando al mismo tiempo que su Gobierno puede gestionar una crisis nacional.
El dirigente anunció el miércoles que declarará el estado de emergencia económica y creará un fondo de reconstrucción para canalizar la ayuda nacional e internacional hacia la reconstrucción de hospitales, escuelas, viviendas e infraestructura, en el que tendrá un papel primordial el sector privado, ha indicado este jueves ante la prensa.
"Necesitamos a la empresa privada para reconstruir entre todos a Colombia, porque esta patria la reconstruimos entre todos los colombianos", ha dicho el mandatario en el Palacio de San Carlos, sede del Ejecutivo en Bogotá.
De la Espriella ha explicado que se ha reunido con las principales empresas del sector de la construcción y con distintos gremios porque este "momento histórico" requiere "del concurso de todos los colombianos" y, en especial, de la "empresa privada", que ha dado en este "momento aciago" un "paso al frente".
Funcionarios colombianos también han valorado las críticas sobre la gestión de la ayuda extranjera, afirmando que el Gobierno no ha rechazado la oferta de ningún país, pero que solo aceptará equipos internacionales de búsqueda y rescate que cumplan con los estándares de certificación reconocidos. "La prioridad son las personas", ha reiterado De la Espriella al anunciar el parte diario.
España moviliza un millón de euros en ayudas
España ha movilizado este jueves un millón de euros en ayuda humanitaria para los afectados por el terremoto, con el objetivo de que los primeros suministros salgan de Bogotá esta misma madrugada y lleguen a las zonas damnificadas en viernes.
De los fondos, 500.000 euros serán canalizados a través de la Federación Internacional de la Cruz Roja para la adquisición y distribución de insumos en las zonas afectadas, mientras que otros 150.000 euros serán gestionados mediante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y estarán destinados a material médico.
La Fundación Reina Sofía aportará otros 50.000 euros en medicamentos que serán enviados desde España, mientras que los 300.000 euros restantes serán destinados por el Gobierno español a compras locales inmediatas, ha explicado el embajador de España en Colombia, Santiago Jiménez.
La comunidad colombiana en Euskadi recauda fondos para ayudar a los damnificados del terremoto
Los kits de higiene contienen productos como cepillos de dientes, jabón, pañales, papel higiénico, champú, toallas y otros artículos básicos para que una familia de cinco miembros pueda asearse durante un mes. Los kits de cocina incluyen una olla, una chocolatera, cubiertos, platos y vasos; y los kits de hábitat cuentan con colchonetas, hamacas, sábanas, linternas y cuerdas para tender ropa, entre otros elementos.