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Supervivientes del terremoto en Colombia: "Intentamos resguardarnos y nos despedimos, pensamos que íbamos a morir"

Susana Samhan
7 min.

Carlos Heredia y su esposa, Ivonne, pensaban que iban a morir cuando todo comenzó a temblar en su apartamento en Cali (Colombia). Eran las 7.30 hora local del lunes en Colombia (14.30 hora peninsular) cuando llegó a su móvil la alerta de terremoto, un aviso que suele activarse para seísmos con una magnitud superior a 4,5. Finalmente este fue de 7,4 y ha causado 230 muertos y en torno a un millar de heridos en el oeste del país.

Carlos gritó a su esposa y a la señora de la limpieza en su casa para advertirles, pero rápidamente todo lo que había a su alrededor empezó a moverse con violencia.

"Alcancé a ponerme un pantalón encima del pijama, unos tenis, e inmediatamente se convirtió en un movimiento extremadamente fuerte, no nos podíamos mantener en pie. Lo que hicimos fue tratar de resguardarnos y estar juntos, y nos despedimos, pensamos que íbamos a morir ahí porque era demasiado fuerte", relata este vecino del sur de Cali en declaraciones a RTVE Noticias.

Enseguida, vieron cómo se abrían grietas en las paredes, se caían las lámparas y sus enseres terminaban en el suelo. "No sé si será un acto irresponsable o de valentía pero pensamos 'si vamos a morir, intentemos salir corriendo".

A Carlos se le olvidó que no podía correr por una lesión

Tal fue el pavor que a Carlos se le olvidó de que está operado de una osteotomía de tibia y peroné - una cirugía que corta y realinea los huesos- en la pierna izquierda y que no puede correr ya que su movilidad es reducida. "Pero la adrenalina hizo que pudiera correr por las escaleras con mi perrita en las manos".

Consiguieron avanzar por las escaleras desde el octavo piso en que viven, pero antes de alcanzar la calle tuvieron que parar en el primera planta, donde residen sus padres. La puerta estaba abierta y el apartamento estaba mucho más destruido que el suyo, con ladrillos y trozos de pared caídos por todo el suelo. Finalmente lograron salir todos con vida y se reunieron con otros vecinos en un parque que hay justo fuera del inmueble, donde hay 56 viviendas divididas en tres torres de once plantas.

Aun así, Carlos no se olvida de las "más o menos 188 personas que están desaparecidas y heridas ahí alrededor en toda la ciudad de Cali", donde unos 40 edificios se desplomaron.

Carlos, su esposa y su perra Luna han pasado la noche en casa de sus suegros, mientras que los padres de él se han quedado en una casita que tienen el campo a una hora de Cali. Falta ahora saber si es seguro acceder a su edificio para por lo menos recoger sus pertenencias.

"Ya tuvimos una experiencia ayer en Cali, aquí en el sur, en uno de los edificios que aparentemente tenía también daños de mampostería, en las paredes, los residentes ingresaron y a eso de las 05:00 de la tarde se derrumbó el edificio y están atrapadas cerca de 32 personas, no queremos correr con ese riesgo", reflexiona.

El suelo se volvió "como de gelatina"

La periodista Itzel Martínez Sarmiento, corresponsal del medio El Espectador en Cali, sintió que el suelo se volvió "como de gelatina" durante el temblor. A ella el temblor le pilló en casa con su compañera de piso y, pese a que siempre las autoridades avisan de que hay que estar preparado para un evento así y seguir una serie de recomendaciones, "todo pasa muy rápido".

"Solo pude correr, ni siquiera saqué los zapatos, ni siquiera el celular, logramos correr juntas y era tanto el movimiento de tierra que no éramos capaces de caminar", rememora Itzel en una entrevista con RTVE.

El terremoto fue in crescendo, primero sintió un ligero temblor, como un movimiento ligero "como si te fueras mareando" hasta que se hizo tan grande que era complicado mantener el equilibrio.

Como ella y su compañera de piso viven en una segunda planta bajaron por las escaleras donde se encontraron con muchos vecinos gritando con niños "porque todos querían salir".

En la calle -continúa Itzel- había "personas nerviosas, animales perdidos, gatos corriendo, mujeres mayores desmayándose, todo el mundo tratando de contactar por su celular para hablar con sus familiares y allegados, no se entendía nada".

Su casa ha sufrido algunas grietas y ahora no tiene agua, pero apenas ha tenido desperfectos, a diferencia de otros puntos del centro Cali, donde se han derrumbado edificios.

A la primera persona que llamó en cuanto pudo fue a su madre, ya que su familia reside en Pereira, otra de las ciudades más afectadas por el seísmo junto a Cali y Quibdó. En un principio no lograban contactar con su abuelo, que vive en la población de Armenia, por lo que se preocuparon mucho, aunque finalmente han logrado hablar con todos sus parientes y todos se encuentran bien.

"No se lo deseo ni a mi peor enemigo"

También en Cali, estaba Stuart León, que en el momento del temblor estaba dejando su coche en un taller, a unos 20 metros de uno de los edificios que se han derrumbado en la localidad, con cinco plantas.

"No se lo deseo ni a mi peor enemigo", dice Stuart a RTVE.

Cuando todo empezó a temblar, "nos agarramos y comenzamos a orar, yo decía una frase de mi abuela que decía 'la sangre de Cristo tiene poder". Minutos después, "salimos y cuando miramos en diagonal, a unos 20 metros, sentimos el estruendo, todo se nubló por el polvo" del inmueble que se había caído.

Corrió hacia el lugar del derrumbe, pero no se atrevió a subir por los escombros por si había una réplica o si los restos del edificio estaban demasiado estables. Sin embargo, ante el caos desencadenado en la ciudad por el seísmo y al ver que los bomberos no llegaban, la gente comenzó a trepar para rescatar a las personas sepultadas con todo aquello que consiguieron, palas, guantes de construcción o picas.

A 262 kilómetros de Cali, en Manizales, María Camila se despertó el lunes por el sismo. Salió corriendo porque el temblor "se puso muy fuerte". En declaraciones a RTVE, precisa que salió de su casa por las escaleras con su perro. "Empezamos a ver que se caían partes de las paredes, me encontré con los vecinos en la calle".

María Camila Guevara, superviviente del terremoto: "Es un día devastador en Colombia"

"Hay edificios colapsados totalmente y todavía estamos en búsqueda de desaparecidos", lamenta esta mujer.

En Manizales disponen de tres albergues que están recibiendo a personas que se han quedado sin hogar por el temblor, varios puntos de suministro y se está informando por las redes sociales de los desaparecidos, relata María Camila.

Desde el seísmo, se han registrado varias réplicas.

De vacaciones en Pereira cuando se produjo el terremoto

El español René Salvador, de Castellón, se encuentra de vacaciones en Pereira visitando a su familia política. Estaban durmiendo cuando sus teléfonos móviles sonaron por la aplicación que avisa de los terremotos. Su mujer le despertó: "¡Sal fuera! ¡Sal fuera!".

Como se están quedando en una planta baja salieron de inmediato al exterior, donde muchos vecinos estaban abrazados: "Se movían los árboles, los coches, las casas, se oía un ruido como que todo tiembla, todo cruje", recuerda en una entrevista con RNE.

En el barrio donde ellos se quedan hay pocos daños materiales porque hay muchas casas bajas. "Lo fuerte ha sido en el centro de la ciudad, allí hay edificios altos, antiguos, centros comerciales en reforma".

Para ellos, "ha sido un susto", resume.

El seísmo se originó a una profundidad de 107 kilómetros ocasionando una estela de destrucción que todavía está siendo evaluada por las autoridades nacionales. Su epicentro se localizó en San José del Palmar, un municipio del departamento del Chocó situado en una zona estratégica entre las ciudades de Medellín, Bogotá y Cali.

Esta catástrofe en Colombia se produce después de que el pasado 24 de junio Venezuela fuera escenario de un doble terremoto, de magnitud 7,2 y 7,4, que ha causó al menos 6.301 fallecidos, según el último dato de las autoridades.