La crisis energética ha paralizado Cuba. Los habitantes sufren apagones a diario, escasea la comida, el combustible y el dinero en efectivo. El sistema monetario también está al borde del colapso y los bancos no disponen de suficientes billetes para abonar a los jubilados sus exiguas pensiones.
Algunos perciben 3.000 pesos, que equivalen a cuatro euros, y se ven obligados a hacer largas colas. Desde este domingo, el Banco Central de Cuba permite que los pagos de las pensiones se hagan también a través de los comercios. Es una de las medidas implementadas para hacer frente a la escasez de dinero en efectivo que golpea a la isla.
Los problemas para conseguir un billete son comunes a todos los cubanos, pero los principales afectados son los jubilados que solo tienen como fuente de ingresos su pensión y carecen de medios suficientes para realizar operaciones a través de Internet. La presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Lilia Delgado Portal, anunció la medida este viernes y reconoció que la retirada de las pensiones “sobrepasa” la capacidad de las oficinas.
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El colapso del sistema bancario es fruto además del fracaso del programa de bancarización que impulsó el Gobierno de Cuba hace tres años y que tenía por objeto la modernización de las entidades financieras. La iniciativa no consiguió sus objetivos y ahora se suman los problemas derivados de los cortes de electricidad.
Delgado además anunció que se pondrán en circulación billetes de 2.000 y 5.000 pesos para agilizar la operaciones en un momento en el que la inflación está disparada -en junio el incremento interanual fue de un 18,2% y de un 2,82% mensual- y además se incentivará el uso de pagos digitales para sortear la falta de billetes.