El vuelo de Iberia que debía trasladar al papa León XIV desde Tenerife hasta Roma se ha quedado en tierra tras detectarse un problema técnico en uno de los motores del Airbus A320 de la compañía, ya en fase de preparación para el despegue. Según explicó el propio comandante a los pasajeros, el motor no habría alcanzado las revoluciones necesarias para estabilizarse durante el encendido.
En un intento de corregir el problema técnico, la tripulación remolcó el avión para orientarlo contra el viento —una maniobra que puede facilitar la entrada de aire en la admisión y ayudar al rotor a ganar velocidad— e intentó un nuevo arranque. Sin embargo, la medida no resolvió la incidencia. En este sentido, es importante señalar que el viento no habría sido el origen del problema, sino que se habría intentado utilizar como solución, aunque sin éxito.
El comandante certificó que el motor no respondía y, tras varias comprobaciones, descartó definitivamente el despegue. El pontífice, su comitiva y los periodistas que cubrían el viaje papal ya se encontraban dentro de la aeronave cuando se activaron los protocolos de Iberia, que optó por sustituir el avión ante la imposibilidad de repararlo de forma inmediata.
El rey Felipe VI ofreció entonces el Falcon del Ejército del Aire —el mismo aparato que le había llevado a él hasta Canarias— para que León XIV regresara a Roma sin más demora. Otro Falcon acudiría desde Madrid para trasladar al monarca. De manera simultánea, Iberia ha dispuesto un vuelo alternativo desde Tenerife Norte para trasladar al resto de la delegación y la prensa, que han tenido que esperar también a que la nueva aeronave llegase desde Madrid.
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"La seguridad es siempre la prioridad"
El avión averiado, bautizado "P.N. Picos de Europa", lleva doce años en servicio desde su incorporación a la flota en 2014. Iberia subraya que su mantenimiento continuo y los controles técnicos garantizan niveles de fiabilidad elevados incluso en operaciones de esta exigencia, y ha pedido disculpas a los pasajeros por las molestias. "La seguridad es siempre la prioridad de Iberia", ha declarado la compañía. "Reemplazar el avión era la opción más segura y, por tanto, es la que se ha adoptado, como siempre se hace en circunstancias similares", ha recalcado.
Carlos San José, decano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC), ha recordado en el Canal 24 Horas que "en cualquier vuelo siempre hay chequeos exhaustivos" y que es el comandante quien dispone de toda la información operativa. "Sería una irresponsabilidad evaluar sin datos lo ocurrido", ha señalado cuando se le ha preguntado sobre las posibles causas de la incidencia, aunque ha vuelto a subrayar que "todos los profesionales priorizamos la seguridad sobre cualquier otra consideración, y si es necesario el vuelo se aplaza o se cancela".
En estas situaciones, el comandante es el "responsable" de tomar decisiones bajo su criterio profesional, "primando siempre la seguridad por encima de cualquier otra consideración, independientemente de la relevancia de los pasajeros a bordo", ha expresado el decano del Colegio Oficial de Pilotos. Asimismo, ha destacado que en este procedimiento "el sistema funciona" cuando se detectan estas "anomalías" antes del despegue. Ante cualquier incidencia técnica, ha explicado que, al tratarse de una gran compañía aérea como Iberia, se pone en marcha de forma inmediata un "equipo muy numeroso de profesionales".
Carlos San José, decano del Colegio Oficial de Pilotos: "Siempre hay unos chequeos exhaustivos antes de iniciar el vuelo"
Un historial de seguridad muy sólido
El incidente no ha causado ninguna situación de riesgo para los pasajeros y refuerza, según Iberia, un procedimiento estándar de seguridad cuyo objetivo es evitar operar con incertidumbres técnicas. La compañía mantiene una trayectoria de seguridad sólida desde el accidente del vuelo 610 en el monte Oiz, cerca de Bilbao, el 19 de febrero de 1985, hace ya más de 41 años. Fue el último siniestro fatal de la aerolínea, que opera más de 1.000 vuelos diarios.
En todo caso, lo insólito del episodio no es la avería en sí —relativamente habitual en este tipo de motores a reacción— sino el momento en que se ha producido. León XIV ya se había despedido del rey Felipe VI y de todas las autoridades a pie de pista y había subido al avión cuando se detectó el fallo, lo que obligó a desplegar de nuevo la escalerilla, por la que subió Felipe VI para interesarse de primera mano por la situación. El pontífice y el monarca descendieron juntos y regresaron a la terminal mientras se activaban los protocolos de sustitución, en una situación que no tiene precedentes en un vuelo papal.