El expresidente de Cuba Raúl Castro ha reaparecido este viernes en un acto público en La Habana, en su primera aparición desde que fiscales federales de Estados Unidos lo imputaran el pasado 20 de mayo por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
Castro, retirado de sus cargos y actual "líder al frente de la revolución cubana", según la terminología oficial, cumplió 95 años esta semana. El que fuera presidente de la isla entre 2008 y 2018 asistió a una ceremonia celebrada en el Teatro Karl Marx de la capital cubana con motivo del 65 aniversario de la creación del Ministerio del Interior. En el acto estuvo acompañado por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, altos cargos del Gobierno, dirigentes del Partido Comunista de Cuba y familiares.
Durante su intervención, Díaz-Canel defendió la figura del exmandatario y calificó la acusación estadounidense como un nuevo episodio de presión contra la isla. "Raúl es Cuba y a Cuba no se toca", afirmó el presidente cubano, quien elogió al antiguo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias por su papel como dirigente político y militar.
La imputación presentada por la Administración estadounidense acusa a Castro, entonces ministro de Defensa, de haber ordenado el derribo de dos avionetas civiles en aguas internacionales en febrero de 1996. El incidente causó la muerte de cuatro personas y se convirtió en uno de los episodios de mayor tensión entre Washington y La Habana en las últimas décadas.
¿De qué acusa EE.UU. a Raúl Castro? El derribo de avionetas de 1996
Cuba rechaza las acusaciones
Desde que se conocieron los cargos, el Gobierno cubano ha rechazado de forma categórica las acusaciones, que considera una "farsa" destinada a justificar nuevas medidas contra el país. En las últimas semanas, las autoridades han impulsado actos de respaldo al dirigente histórico, aunque Castro no había participado personalmente en ellos hasta ahora.
En su discurso, Díaz-Canel denunció además el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y aseguró que el bloqueo económico está agravando la crisis que atraviesa la isla. Según afirmó, Cuba apenas ha recibido un barco de combustible en los primeros cinco meses del año, frente a los cuarenta que habrían sido necesarios para cubrir la demanda nacional.
Pese a las críticas a Washington, el mandatario insistió en que La Habana mantiene su disposición al diálogo. "Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo", declaró.
Por su parte, el ministro del Interior, Lázaro Álvarez, leyó un mensaje enviado por Raúl Castro en el que el exdirigente llamó a continuar trabajando "con orden, control y responsabilidad" ante el actual contexto político y económico.
La televisión estatal cubana mostró imágenes de Castro durante la ceremonia, en la que fue homenajeado por dirigentes y representantes de distintas instituciones del país. Su última aparición pública había tenido lugar durante las celebraciones del Primero de Mayo en La Habana, pocos días antes de que se hiciera pública la acusación estadounidense.