La misión Artemis II ha vivido este 6 de abril su jornada más simbólica y decisiva hasta el momento. A última hora de la tarde, en torno a las 20.00 (hora peninsular española), la nave Orion ha superado la mayor distancia jamás alcanzada por seres humanos en el espacio.
Con ello, los cuatro astronautas a bordo han dejado atrás el récord histórico del Apolo 13, que en 1970 se situó a algo más de 400.000 kilómetros de la Tierra. En esta ocasión, la cápsula ha llegado a recorrer 406.777,9 kilómetros en su trayectoria hacia la cara oculta de la Luna.
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El momento ha sido celebrado dentro de la cabina, bautizada como Integridad, con un tono solemne y consciente del peso histórico del hito. El astronauta canadiense Jeremy Hansen, el único miembro de la tripulación que no había viajado previamente al espacio, ha tomado la palabra para subrayar el carácter colectivo del logro.
Desde el interior de la nave, ha recordado a las generaciones anteriores de exploradores espaciales y ha destacado que este avance es fruto de décadas de esfuerzo acumulado. Como gesto simbólico, el comandante Reid Wiseman le ha entregado un pin conmemorativo, sellando así su incorporación a la historia de la exploración humana.
Un correo electrónico desde la Tierra
Pero la jornada no se ha limitado a ese récord. La misión también ha marcado un hito tecnológico al convertirse en la más lejana desde la que se ha enviado un mensaje desde la Tierra: un correo electrónico remitido por el equipo de vuelo de la NASA a la tripulación. Mientras tanto, la nave ha continuado su avance hacia la Luna para iniciar uno de los momentos más esperados del viaje: el sobrevuelo de la cara oculta del satélite.
Ese segundo gran hito del día se ha producido en torno a las 20:45, cuando Orion ha iniciado una trayectoria cuidadosamente diseñada que la llevará a rodear la Luna sin entrar en órbita. A unos 6.500 kilómetros de altura sobre la superficie lunar, los astronautas han comenzado a observar regiones que permanecen invisibles desde la Tierra. Entre ellas, destaca el Mare Orientale, un enorme cráter apenas perceptible desde nuestro planeta, así como las zonas de alunizaje de misiones históricas como el Apolo 12 y el Apolo 14.
Durante el paso por detrás de la Luna, la tripulación ha experimentado uno de los momentos más delicados de la jornada: la pérdida total de comunicaciones con la Tierra. Durante unos 40 minutos, la señal de radio ha quedado completamente bloqueada por el satélite, dejando a los astronautas aislados del centro de control en Houston.
No obstante, este apagón estaba previsto dentro del plan de vuelo y forma parte de los procedimientos habituales en este tipo de misiones.
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A lo largo de las siete horas que dura el sobrevuelo, los cuatro tripulantes tienen programados entre 35 y 41 objetivos científicos y de observación. La jornada culmina con otro fenómeno excepcional: un eclipse solar visible únicamente desde la posición de la nave.
Desde Orion, el Sol quedará oculto tras la Luna, ofreciendo a los astronautas una oportunidad única para estudiar fenómenos como impactos de meteoroides o el comportamiento del polvo lunar en suspensión. Un espectáculo irrepetible que confirma que Artemis II ya ha entrado en la historia.