Una prórroga del cierre programado de los reactores I y II de la central nuclear de Almaraz supondría un incremento del precio de la luz de más de 3.831 millones de euros en los próximos tres años, según el informe encargado por Greenpeace a la Universidad Rey Juan Carlos y Politécnica de Cataluña Cierre nuclear y transición energética: El caso de Almaraz.
También supondría una pérdida de inversión en energías renovables de al menos 26.129 millones de euros y en consecuencia un considerable aumento de las emisiones. Si se produjera la prórroga, sólo del año 2026 a 2033 se acumularían unas emisiones de entre 5,8 y 12,3 millones de toneladas de CO2 adicionales. Esto equivale a todas las emisiones de todos los hogares de Extremadura juntos durante seis años. Además de un coste adicional de hasta 984 millones de euros en derechos de emisión, repercutidos de forma directa en el precio de la electricidad.
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El informe concluye que el cierre programado de Almaraz para los reactores en noviembre de 2027 y 2028 respectivamente, es técnicamente viable, ambientalmente favorable además de económicamente más eficiente que su prórroga. Según las conclusiones, el cierre no solo no compromete la seguridad de suministro, sino que la generación de energía renovable cubriría el 96,4% de la energía que dejaría de producir Almaraz.
El estudio advierte que la flexibilidad con la que cuenta las energías renovables hace posible regular la potencia y evitar así sobre cargas en el sistema eléctrico, lo que facilita evitar apagones como el sucedido el 28 de abril de 2025 en España. Por otra parte, un reactor nuclear necesita generar energía día y noche sin atender a la demanda, este flujo constante hace a esta energía más difícil de regular y por tanto menos estable en el flujo de la red eléctrica.
Según ha explicado el director de la Cátedra de Transición Energética de la Universidad Rey Juan Carlos, Eloy Sanz, "para lo que ocurrió en ese control dinámico de la tensión, haber tenido tres centrales como teníamos o cuarenta, exagerando, hubiera dado igual".
Frenazo en la transición energética por intereses empresariales
El informe señala que el cambio de decisión empresarial para pedir el retraso del cierre de Almaraz está basada en una expectativa de obtener más beneficio con la nuclear, debido a que esperan una importante subida del precio del gas. Mientras, las energías renovables podrían quedar en otro plano debido a desaceleración de la transición energética y a la falta de inversión.
Sanz ha señalado que en los escenarios de prórroga, el estudio muestra que en 2030 la cobertura de renovables bajaría al menos un 5%. "En los últimos 15 años la potencia nuclear del mundo ha aumentado 4,6GW, el equivalente a cuatro reactores nucleares, y esta es la potencia que Extremadura produce solo en energía fotovoltaica" lo que la convierte en la única región del mundo que se ha igualado la potencia a nivel mundial en solo tres años".
Una prórroga supondría el "frenazo en la transición ecológica" porque aunque depende de cómo reaccione el mercado, se habla de que "una estrategia de país se cambia porque una empresa pide operar dos años más" no cumplir algo que se ha acordado hace "siete años, en un plan que se alarga desde del año 2027 hasta 2035 y que por los resultados de una empresa de dos años o tres cambiar una estrategia energética es una locura" ha lamentado Sanz.