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Análisis

Qué hará Trump tras sus amenazas a Irán: propaganda, presión para negociar o ataque limitado

  • Expertos consultados creen que Trump quiere imponer sus condiciones sin recurrir a la fuerza

  • Las exigencias del presidente de EE.UU. se centran en detener totalmente el programa nuclear

Miguel Charte
6 min.

Una semana es mucho tiempo en política internacional, y con Donald Trump en la Casa Blanca mucho más. A principios de enero, el presidente estadounidense dijo estar "listo para intervenir" contra el Gobierno iraní por la represión de las protestas en ese país. No cumplió su amenaza, a pesar de que la represión ha costado miles de vidas. Entre tanto, le ha dado tiempo a secuestrar a Nicolás Maduro en Venezuela y a tensar la relación con sus socios europeos a cuenta de Groenlandia.

Este pasado miércoles, otra vez, Trump volvió a amenazar directamente a Irán y le instó a negociar inmediatamente para poner fin a su programa nuclear. En su mensaje no hizo ninguna mención a las protestas. Es difícil saber cuánto hay de verdad en las palabras del republicano, que tanto a principios de mes como ahora actúa acuciado por problemas de política interna: la publicación de los expedientes del caso Epstein entonces; las muertes provocadas por su policía antiinmigración, hoy.

"Por ahora no es más que un ejercicio de propaganda, y posiblemente dirigido al interior en momentos delicados", ha asegurado en el Canal 24 Horas José Rodríguez Garat, almirante de la Armada española retirado, que quita importancia a la llegada del portaaviones Abraham Lincoln a la región. "Siempre hay un portaaviones estadounidenses, o a veces dos, en Oriente Medio".

"Veo estos movimientos militares más como un mensaje para presionar al régimen iraní que como amenazas reales de intervenciones militares", declara a RTVE.es Samuele Carlo Abrami, investigador principal del CIDOB, quien recuerda que medios internacionales han informado de intercambios diplomáticos entre estadounidenses e iraníes por mediación de Turquía.

Kamran Matin, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Sussex (Reino Unido), cree que la posibilidad de una acción militar ha aumentado. "Con las nuevas capacidades militares movilizadas, EE.UU. tiene las herramientas tanto para presionar e imponer un acuerdo como para atacar Irán. Lo último es más probable. Los ataques pueden ir dirigidos contra el ayatolá Alí Jamenei u otros líderes políticos, o contra las bases e infraestructuras de los Guardianes de la Revolución donde se fraguó la represión violenta de las protestas, o sobre ambos".

Las condiciones para un ataque

Junto a la concentración de fuerzas militares, Kamran Matin cree que hay otros dos factores que hacen más posible un ataque a día de hoy.

"Las condiciones clave de Trump para alcanzar un acuerdo con Irán no han cambiado, y son reducir a cero el enriquecimiento de uranio; poner límites a su capacidad de misiles balísticos y terminar el apoyo iraní a sus proxies en la región. Hay rumores de que incluso pretende que Irán reconozca a Israel. Ninguna de estas condiciones son aceptables para el régimen iraní, especialmente mientras Jamenei siga vivo y sea el Líder Supremo. Jamenei considera que aceptar esas condiciones sería una rendición total y llevaría a la desintegración del régimen".

En segundo lugar, el régimen está ejecutando a los manifestantes que participaron en las protestas ciudadanas, precisamente lo que Trump le advirtió que no hiciera. El mismo miércoles ejecutó a un detenido bajo la acusación de espiar para el Mossad israelí. "Trump no puede ignorar que se están produciendo ejecuciones", opina Matin.

Precisamente el miércoles las autoridades iraníes aseguraron que es más probable la guerra que la negociación y que responderán a cualquier ataque golpeando a su vez a Israel y las bases de EE.UU. en la región.

Por el contrario, Samuele Abrami cree que EE.UU. preferirá "esperar y ver" cuál es la reacción iraní, porque "la ausencia de una alternativa viable y fiable" para hacerse con el poder en Teherán dificulta la opción de una intervención militar. "En los círculos estadounidenses no creo que haya intención de repetir un 'Iraq 2.0', teniendo también en cuenta que Irán tiene dimensiones territoriales, demográficas y militares mucho más importantes", apostilla.

Otro factor que limita la opción bélica, según el analista del CIDOB, es la oposición de los países del Golfo y de Turquía, que no querrían ver una desestabilización adicional en la región. "Incluso Israel parece más interesado en desestabilizar al régimen desde dentro que en otra opción militar; aunque claro aquí mucho depende de los calculos politicos de Benjamín Netanyahu", subraya Abrami.

También Rodríguez Garat considera que "no hay ningún plan que las fuerzas armadas estadounidenses puedan presentar a su presidente que sea decisivo para poner de rodillas a Irán". "Si cayera el régimen, la situación no sería mucho mejor para el mundo ni para Irán, porque a falta de reemplazo podríamos tener una guerra civil como en Siria en un país con cuatro veces más población y acceso al petróleo, y eso es lo que provocó que Trump no hiciera nada, incumpliendo sus promesas durante las manifestaciones, y que hace que probablemente no ocurra nada ahora".

"Trump tiene una limitación porque sus votantes les van a impedir desplegar tropas en el exterior y mantener una guerra larga, y con esas hipótesis juegan ahora en el régimen iraní", añade el almirante.

Rodríguez Garat, almirante retirado, sobre las amenazas de Trump a Irán: "Por ahora no es más que un ejercicio de propaganda"

Siavush Randjbar-Daemi es historiador de la Universidad de Saint Andrews, en Escocia, y en conversación con RTVE.es también opina que EE.UU. puede limitarse a observar qué ocurre en el interior del país asiático en un momento de crisis. "Irán está ahora en una posición muy débil. Tiene que lidiar con los efectos del asesinato de miles de personas, y manejar esa crisis social y ese trauma colectivo que no tienen precedentes en el país. En este momento, EE.UU. puede mantenerse al margen y observar".

Trump quiere negociar... a su manera

En su mensaje de este miércoles en redes sociales, Trump ha centrado sus exigencias en poner fin al programa nuclear iraní, que EE.UU. e Israel temen que le conduzca hasta la bomba atómica. Cuando llegó por primera vez a la Casa Blanca el republicano sacó a EE.UU. del acuerdo nuclear firmado por Barack Obama en 2015. Joe Biden intentó recuperar las negociaciones, sin éxito.

"Trump quería discutir las cosas con los iraníes, pero no de la manera en que a estos les gustaba", explica Randjbar-Daemi, quien menciona que Trump ya intentó establecer negociaciones directas con Hasán Rohaní, presidente iraní entre 2013 y 2021.

El historiador opina además que las necesidades económicas del régimen de Teherán pueden obligarle a sentarse a negociar. "Ese retorno de los contactos llegará con un precio de duras concesiones, no creo que los términos del acuerdo nuclear tengan ya sentido. Irán probablemente tendrá que dar marcha atrás en su idea del enriquecimiento de uranio. Será cuestión de encontrar alguna forma decorativa o una expresión legal que lo haga menos vergonzoso".

"Trump no va a forzar un cambio de régimen. - asegura Kamran Matin - Prefiere algo como Venezuela, usar la fuerza para forzar al régimen, o al menos a sus elementos más pragmáticos, a aceptar sus condiciones, porque quiere estabilidad en Irán para abrir sus mercados a las empresas estadounidenses y extraer recursos naturales, y para eso debe existir un Estado".