La operación militar lanzada por Estados Unidos para detener sobre el terreno al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha dejado a la oposición interna sumida en una amalgama de sentimientos que van desde la esperanza a la incertidumbre, pasando por la resignación. Con Maduro fuera del juego, el control real se lo disputan a viva voz Trump desde Washington y Delcy Rodríguez desde Caracas.
Ni María Corina Machado ni Edmundo González entran, al menos por ahora, en los planes de Trump. Según el magnate estadounidense, Machado "no tiene el respeto ni el apoyo dentro del país", un argumento con el que ha justificado dejarla de lado mientras, de fondo, suenan los ecos de un posible malestar con quien fuese galardonada con el premio Nobel de la Paz que Trump reivindicaba para sí mismo.
El tablero y sus piezas aún se tambalean, pero a estas alturas ya está claro que Trump no ha quitado a Maduro para colocar de primeras a algún representante de la disidencia. El "usurpador", el adjetivo con el que la oposición suele referirse a Maduro, está ya entre rejas en Estados Unidos e imputado por unos cargos que pueden valerle una condena de por vida, pero el alivio político no llega.
EE.UU. no quiere a María Corina Machado para dirigir Venezuela
En lo que el chavismo describió el jueves como un "gesto político" por boca del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las autoridades venezolanas accedieron a liberar a un grupo amplio de presos políticos. Sin embargo, todas las fuentes coinciden en que cualquier futuro proceso será largo y cuanto menos complejo.
No caben "soluciones simples" a un problema complejo
El opositor Antonio Ecarri, candidato en las elecciones presidenciales de julio de 2024, asegura que en este "final de etapa" nadie es "descartable" pero ha admitido que "25 años de chavismo no se borran de un día para otro". "Cualquier salida distinta a un consenso no es viable en Venezuela", explica Ecarri a RTVE Noticias en declaraciones telefónicas desde Caracas.
Este "consenso nacional" pasa, según Ecarri, por aparcar "las soluciones simples", por muy "deseadas" que puedan parecer. De esta manera, y utilizando la Transición española como referencia, apunta que "Felipe González no llegó al segundo día" y que en el caso de Venezuela, "muy delicado", deben cumplirse unos plazos, dando por hecho que no se puede apartar a los mandos políticos actuales teniendo en cuenta, además, que conservan bajo su mando instituciones claves como las Fuerzas Armadas bolivarianas.
El excandidato sigue dentro del país, pero muchos de los opositores que han dado la cara frente a Maduro se han visto forzados partir al exilio entre amenazas de detenciones y arrestos. Es el caso de Yon Goicoechea, uno de los rostros visibles de las movilizaciones estudiantiles de 2007 y residente en España, país de origen de sus antepasados.
Goicoechea, amenazado por las autoridades chavistas con la retirada de la nacionalidad como represalia por sus críticas, coincide con Ecarri en que el actual escenario era "previsible" y añade que la propia oposición también lo contemplaba. Alude a los "síntomas" que habían asomado en las últimas semanas para explicar la visión de Trump sobre Machado, a quien "nunca mencionó con nombre y apellido". A ello se sumaría, además, la "incomodidad" mutua derivada de la concesión a la venezolana del Nobel de la Paz, que el mandatario estadounidense ansiaba.
Emoción y miedo tras la operación
A este miembro de Voluntad Popular la intervención militar estadounidense le sorprendió durmiendo, cuando recibió una primera llamada desde Caracas. "En ese momento no teníamos ninguna información, todo era muy confuso", asegura, al recordar unos momentos iniciales vividos con "una mezcla de emoción y miedo".
Emoción porque "después de 26 años de lucha civil desarmada por la democracia", el principal cabecilla chavista había caído y, por primera vez, el pueblo venezolano sentía un "acompañamiento militar" externo. Y miedo porque pocos sabían entonces lo que podía ocurrir y, sobre todo, cuánto podía durar, si la intervención se prolongaría en el tiempo o sería, como terminó ocurriendo, algo "puntual".
La intervención quirúrgica era "el mejor escenario" a juicio de Goicoechea, que da por hecho que "alguien del chavismo entregó a Maduro" para evitar una ocupación o un derrocamiento completo del sistema.
“ Es muy ingenuo pensar que se puede construir un futuro democrático en Venezuela sin contar con el chavismo“
"Obviamente, hoy no se ha acabado la dictadura, pero se ha abierto la puerta a una transición que, si se conduce adecuadamente, puede llevar a la democracia". La duda ahora estriba en cómo se gestionará esta transición y, en un contexto sin fórmulas mágicas, las voces más moderadas parecen apostar por una suerte de convivencia pacífica en la que Estados Unidos desempeñe también un papel importante.
Goicoechea entiende que "si no se concilia pueblo y poder, es muy difícil que pueda haber una democracia"; y ambos polos parecen disociados. “Es muy ingenuo pensar que se puede construir un futuro democrático en Venezuela sin contar con el chavismo, y es igualmente infantil que el chavismo pueda pensar que puede seguir gobernando con el 90% de la población en contra”, sentencia.
El entorno de Machado evita romper con Trump
Ni Machado ni González, ni tampoco su entorno, tiran la toalla pese a los desaires de Trump. El exalcalde de Caracas Antonio Ledezma incide en una entrevista en el Canal 24 horas en que el "paso fundamental" ha sido la salida de Maduro, "algo por lo que la oposición lleva luchando muchos años".
Antonio Ledezma, opositor: "Queremos ser protagonistas de la consolidación de la democracia de Venezuela"
Ledezma sigue viendo en Trump a un "aliado" y le agradece la intervención, sin cuestionar sus posiciones tras el arresto de Maduro y que Delcy Rodríguez haya ascendido a la presidencia, porque "es un capítulo que se va a cerrar" tarde o temprano. A su juicio, y al margen de cómo pueda actuar la Casa Blanca, Machado sigue siendo la "líder reconocida" y González el "presidente legítimo".
A ambos también les han sorprendido fuera de Venezuela los cambios forzados por Trump dentro del país. Edmundo González huyó a España en septiembre de 2024 ante la escalada de amenazas emprendida por el chavismo y ha optado desde entonces por un perfil bajo, mientras que Machado viajó a Noruega a principios de diciembre de 2025 para recoger el Nobel de la Paz, gracias a una operación secreta en la que se benefició precisamente de la ayuda logística de los mismos Estados Unidos que ahora la relegan a un segundo plano.
El petróleo: salvavidas y tentación
El petróleo ha sido históricamente la gran moneda de cambio de Venezuela, un país que en la década de los setenta del siglo pasado llegó a producir hasta 3,5 millones de barriles al día. Sin embargo, las sucesivas crisis políticas y económicas han mermado drásticamente su producción, que rondó en 2025 los 1,1 millones de barriles diarios.
Trump ha asegurado que Venezuela ya ha accedido a entregar a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo y desde la oposición apuestan por entender que el aprovechamiento y la comercialización del petróleo representa, al menos sobre el papel, el salvavidas de la población de a pie.
Antoni Ecarri afirma que gran parte de la complejidad de la deriva política de Venezuela radica en que a las negociaciones de carácter institucional hay que añadir los intereses económicos y, ante el confeso interés de Trump por controlar el petróleo local, advierte de que "la debilidad institucional y la pobreza son los primeros enemigos de la soberanía venezolana".
"En momento de debilidad, todo el mundo aprovecha", añade el excandidato presidencial, presidente de la Alianza del Lápiz, sin aludir de manera directa a los últimos movimientos militares, políticos y económicos orquestados desde la Casa Blanca.
Por su parte, Goicoechea no solo confía en Trump, sino que le insta a sacar partido de las riquezas energéticas de Venezuela: "El interés económico hacia el petróleo es el interés de los venezolanos". Venezuela, añade, "es un país arruinado", por lo que el hecho de que pueda haber una "inversión masiva" en sus yacimientos de crudo, sea de Estados Unidos o de otros países occidentales, le ponen "muy feliz".
Así, confiesa "no tener miedo a los intereses económicos de Estados Unidos" y exhorta a la Administración Trump a "presionar" al chavismo en este y otros frentes para que, en última instancia, "ceda". De lo contrario, "si Estados Unidos no presiona o no actúa en caso de que el chavismo no cumpla", la transición se antoja "imposible".
Yon Goicoechea no le pone plazos temporales a esta transición, pero sí tiene claro que en una Venezuela democrática su futuro vital y familiar pasa por vivir entre los dos países que le han visto nacer y acogido a ambos lados del Atlántico. ¿Volvería a Venezuela? "Absolutamente".