Ha pasado más de una semana y media desde que se produjo el desalojo del mayor asentamiento de migrantes de Cataluña. Los Mossos d'Esquadra ejecutaron el miércoles 17 de diciembre la evacuación de cerca de medio millar de personas que pernoctaban en el antiguo instituto B9 de Badalona, en Barcelona.
La medida promovida por el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol (PP) ha tenido sus consecuencias: esos migrantes se han ido refugiando de las intensas lluvias que han azotado la región bajo un puente de la ciudad y, los más vulnerables, en locales que entidades sociales, partidos políticos, la Generalitat de Cataluña o los propios vecinos de Badalona han puesto a disposición de estas personas.
Decenas de migrantes siguen sin techo en Badalona una semana después del desalojo
Representantes del Gobierno y de la Generalitat han criticado la falta de gestión de soluciones habitacionales para estos migrantes. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, calificó este viernes de "absolutamente inhumano" el desalojo y apeló a la moderación del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, frente al "racismo y xenofobia". Los grupos municipales que conforman la oposición, PSC, ERC, ECP y Guanyem, han urgido este sábado al alcalde en un comunicado conjunto a "activar inmediatamente la Operación Invierno ante las 70 personas que todavía duermen bajo la autopista".
Por su parte, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, requirió en su tradicional mensaje navideño a recuperar "valores humanos" como la solidaridad, la empatía o la humanidad para "acoger e integrar" a todas aquellas personas que lo necesiten. La decisión del desalojo de Badalona llegó hasta el Papa León XIV, que durante su primera bendición Urbi et Orbi se acordó de "los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras ciudades".
Eduard Sala, director de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha recordado este sábado en una entrevista para el Canal 24h de TVE, que no sólo los desalojados se encuentran "en situación de desamparo". La ONG, que estos días ha reubicado a 52 migrantes, atendió en 2024 a un total de 4.800 personas, de las que "casi ocho de cada diez tiene como problema principal la vivienda".
"No imaginábamos que se iba a hacer el desalojo antes de Navidad, sabiendo que las previsiones serían de tiempos tan nefastos", ha criticado, para luego concluir que, desde Cáritas, "tampoco imaginábamos que no había nada preparado".
El director de Cáritas Barcelona ha explicado que idea era encontrar en el propio municipio de Badalona "los edificios más grandes posibles para poder absorber como espacio de emergencia al máximo de personas posible", pero finalmente sólo parte de los migrantes han podido ser reubicados en diferentes espacios de pequeña capacidad. La Generalitat y diversas entidades sociales han logrado realojar a 147 de los migrantes.
Rechazo de algunos vecinos
El pasado domingo y este lunes, un grupo de vecinos de Badalona bloqueaba las puertas de la parroquia Mare de Déu de Montserrat para evitar la llegada de una quincena de migrantes desalojados que iba a reubicar Cáritas en ese espacio de la ciudad.
Las entidades se han enfrentado a dificultades de este tipo, pero también al continuo desencuentro entre la clase política, por lo que siguen buscando "alternativas" para ayudar a los migrantes, pero "ya no lo decimos" públicamente. De esta manera, evitan que se produzcan episodios como los de la parroquia Mare de Déu.
Eduard Sala ha reconocido que "hace demasiado tiempo que es como si la clase política, en lugar de tener adversarios políticos, tuviese enemigos", en una actitud que se ha trasladado al resto de la población y que dificulta "llegar a pactos que son fundamentales para el bien común".
“Cuando no hay propuestas, lo que se hace es criminalizar a alguien“
"Cuando no hay propuestas, lo que se hace es criminalizar a alguien, sea un enemigo externo, interior o los adversarios políticos con los que se tiene que llegar a pactar. Lo que ha ocurrido en Badalona es que se lleva mucho tiempo sembrando miedo, odio o amenaza, como si el otro, el distinto, con el que tenemos que convivir, fuera alguien peligroso", ha reflexionado.
Asimismo, ha criticado que en la ciudad en la que Albiol es alcalde "llevamos mucho tiempo escuchando que todo el colectivo de las 400 personas que estaban en el B9 eran delincuentes". "Eso es absolutamente falso", ha sentenciado, para después justificar que estigmatizar a un colectivo como "culpable" lleva a protestas como las que protagonizaron algunos vecinos.
Dejar de ver al otro como una persona
Hace años era "impensable" que iba a ocurrir un hecho similar al que vive Badalona, pero, ha justificado el director de Cáritas Barcelona, el actual contexto de "política de Twitter" pone a unos contra otros, en lugar de "buscar consensos" juntos. "No podemos, en ningún caso, dejar de ver a las personas como personas" y perderles "el respeto", ha destacado.
En la historia, ha agregado, "hemos pasado muchísimas veces por lo mismo y es como si la humanidad no aprendiera que nunca podemos dejar de ver al otro como una persona". "Cuando cosificamos al otro, hemos tirado la toalla como sociedad", ha zanjado. "¿Cómo nos sentiríamos si nos intentaran transportar como si fuéramos plantas o muebles?", ha planteado.
“Cuando cosificamos al otro, hemos tirado la toalla como sociedad“
Ha evidenciado que los migrantes afectados por esta situación "tienen miedo" a perder una vida que ya han forjado en la ciudad: su trabajo, sus relaciones, sus pertenencias.
Eduard Sala ha recalcado que la clase política mundial "se tiene que poner a trabajar, a escucharse, a ver qué parte de la verdad tiene el otro", y así trabajar, no "a corto plazo en el interés general", sino pensando "en el bien común", en proporcionar una vida digna a todo el mundo.
En ese punto de la entrevista, ha incidido que la vivienda se ha convertido en la gran preocupación de la mayoría de las familias en España. Ha recordado al respecto que Badalona se ha construido con "olas migratorias": cada 20 años, la población en la ciudad "se doblaba", con los problemas habitacionales que de ese crecimiento demográfico derivaban.