Los rebeldes hutíes han confirmado este lunes que los ataques realizados este domingo por Israel contra el palacio presidencial en la capital yemení, Saná, han dejado diez muertos y 96 heridos, 21 de ellos en estado crítico.
El portavoz del Ministerio de Sanidad de los hutíes, Anees al Asbahi, en su cuenta de X ha comentado que entre los heridos se encuentran siete niños y tres mujeres, y ha calificado este acto como "un crimen que se suma al historial de la entidad sionista enemiga de violaciones sistemáticas cometidas" contra "objetivos civiles".
Asbahi critica que Israel "atacó directamente a civiles y causó víctimas, además de destruir instalaciones civiles que no tenían conexión con objetivos militares". También condena y denuncia "el silencio de la comunidad internacional y de Naciones Unidas ante los crímenes de la ocupación, que han afectado a los pueblos de nuestra nación árabe e islámica, y su violación del derecho internacional humanitario y su incumplimiento de todos los pactos".
Israel, para defender este bombardeo, ha sacado un comunicado en el que alega que este ataque se debió a que en la zona del palacio presidencial de Saná "operan las fuerzas militares" de los insurgentes.
Estos enfrentamientos comenzaron tras el estallido de la guerra en Gaza el 7 de octubre de 2023 y se han mantenido desde entonces, a pesar del alto el fuego entre los hutíes y Estados Unidos, principal aliado de Israel, que entró en vigor en mayo de este año.