"El ejercicio puede funcionar como una vacuna para vivir más; una vacuna que previene enfermedades". Esa es la tesis que ha planteado en Las Mañanas de RNE, Míkel Izquierdo, catedrático de la Universidad Pública de Navarra y profesor del Departamento de Ciencias de la Salud. Izquierdo es autor del último estudio que publica la revista The Journal of Nutrition, Health and Aging en el que se destaca la fuerza del ejercicio como una terapia más, junto a los medicamentos.

Un estudio de la Universidad Pública de Navarra reivindica las bondades del ejercicio como medicamento
El ejercicio como prescripción médica
Que hacer ejercicio es bueno para la salud lo sabemos todos, es algo de consenso y desde el mundo de la salud, se recomienda tenerlo por hábito. ¿Pero una recomendación genérica es suficiente para concienciar? El problema es que actualmente, aunque sabemos que fumar mata, la gente no deja de fumar e igual pasa con el ejercicio. Conocer sus beneficios no basta para que la gente salga a moverse y aquí hay un error grave, explica el autor y añade que" no prescribir ejercicio con la misma rigurosidad que un fármaco, puede llegar a ser una 'mala praxis' médica hoy en día". Izquierdo resalta que a día de hoy es más fácil actualmente recetar una pastilla que diseñar un programa de ejercicio personalizado.
El autor del estudio ha querido destacar la necesidad de personalizar las rutinas de ejercicio, según las necesidades específicas de cada enfermo. "Imagínese recetar 10.000 pasos, que todo el mundo conoce la leyenda urbana de 'los 10.000 pasos diarios' a alguien con obesidad o con diabetes [...] Es como dar a un paciente con neumonía, una aspirina. Es decir, no basta".
En una situación ideal, los investigadores apuntan a trabajar tres grandes áreas del entrenamiento: la parte aeróbica, la fuerza muscular y los ejercicios de equilibrio.

Una mujer corriendo frente al mar
El músculo salva vidas
Los resultados son sólidos y muestran que el ejercicio es una herramienta poderosa para prevenir el envejecimiento patológico, también para tratar enfermedades ya presentes: como las cardíacas, metabólicas, musculares, neurológicas, respiratorias o el cáncer. "Aquí en la UPN, en coordinación con el Hospital Universitario, hemos visto que los programas de fuerza personalizados en pacientes oncológicos han tolerado mejor la quimioterapia, han reducido su estancia hospitalaria. Hemos visto que el músculo salva vidas y se trata de implementarlo en la práctica clínica diaria", decía e Izquierdo. También es útil con enfermedades de salud mental, como la depresión. Los ejercicios de 'alta intensidad', como hacer sentadillas, saltar a la comba o el spinning, según datos del estudio, ayudaron a mejorar a un 61% de pacientes, frente a un 21% que solo tomaron fármacos.
La importancia del ejercicio personalizado
El envejecimiento es irreversible, pero el ejercicio también ayudaría a llegar a ciertas edades con una mejor calidad de vida. Es importante tenerlo en cuenta porque la población mundial está envejeciendo rápidamente. Las proyecciones indican que el número de adultos mayores de 65 años se duplicará a 1.500 millones para 2050. Al mismo tiempo, se espera que los mayores de 80 se tripliquen entre 2019 y 2050, llegando a 426 millones. Que el hábito de hacer ejercicio cale en las personas mayores -algunas con movilidad reducida- puede ser una misión compleja. Por eso Mikel Izquierdo aboga por individualizar las prescripciones y hacerlas de manera progresiva.
Para incorporar el ejercicio como prescripción médica, Izquierdo ha señalado que echa en falta formación específica dentro del sector público de la salud y destaca que hace falta más inversión en infraestructura porque los médicos de familia necesitan formación. Explica que no hay entrenadores, preparadores, educadores físicos deportivos en el sistema público.