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Menores migrantes en España: entre la pobreza, la burocracia y el sueño de una vida mejor

  • Los conflictos y la pobreza siguen siendo los principales motivos que llevan a estos jóvenes a emigrar

  • Las entidades sociales señalan que uno de los principales desafíos que enfrentan es la estigmatización

Eva Cezón
8 min.

Tras pasar un año y medio en Ceuta, Ilias, de 18 años, llegó con una embarcación a las costas españolas. "Es muy duro al principio, ya que dejas todo lo que conoces y a tu familia atrás", rememora a RTVE.es. Con tan solo 14 años, este joven marroquí se lanzó al mar. Antes de llegar a la orilla, cuenta que fue auxiliado por la Guardia Civil y al cabo de unos días trasladado a una Unidad de Acogida Temporal de Emergencia. Meses más tarde, llegó a un centro de acogida de la Fundación Accem en Murcia. "Me ayudaron con la lengua, me dieron apoyo psicológico, médico y me permitieron retomar mis estudios", relata agradecido.

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Pese a su corta edad, estos jóvenes emprenden la travesía más dura de sus vidas para alcanzar un futuro mejor, en muchos casos incierto. "Cuando llegan se les pide que maduren antes que cualquier otro menor. A esto se unen otros obstáculos como el lingüístico, el burocrático o el laboral", comenta a RTVE.es Carlos González, responsable del programa de jóvenes tutelados y extutelados en la Fundación Accem. En 2023, se marcó un récord de llegadas de menores extranjeros no acompañados. No obstante, las entidades sociales destacan que detrás de estos números se oculta la realidad de miles de menores que huyen de sus países por pobreza, conflictos armados y violaciones sistemáticas de derechos.

Dejar atrás a la familia y aprender un nuevo idioma

Guillem Cladera, director de la Fundación Natzaret en Baleares, señala que al principio son reservados, pero con el tiempo y la confianza, comienzan a compartir sus historias. "Muchos conocen a personas que van a llegar, y en ocasiones escuchan que no han conseguido. Esto les remueve mucho". Dejar atrás a la familia y no perder el contacto es otra de las grandes preocupaciones, según comenta Ilias. "En todos estos años no los he podido ver, pero sigo en contacto para que sepan que estoy bien", relata.

“ Se les pide que maduren antes que cualquier otro menor“

Ishak, de 22 años, destaca que, además, enfrenta el obstáculo del idioma. Hace cinco años llegó en un camión desde Melilla a Málaga y fue trasladado a un centro de acogida en las Baleares. "Por pura supervivencia, somos capaces de hacer cualquier cosa, aunque en mi caso me ha costado aprender el idioma y he encontrado algunas puertas cerradas en lo académico", explica a RTVE.es. Este joven narra el difícil trayecto que tuvo que recorrer, pasando dos días sin comer ni beber. "Ahora no lo volvería a hacer, pero era la única opción que tenía".

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En 2023, España registró un aumento del 116% en la llegada de menores extranjeros no acompañados, alcanzando los 5.151. Este incremento se debe a la inestabilidad en el Magreb y África Occidental, siendo Senegal y Marruecos los principales países de origen. Los conflictos y la pobreza siguen siendo los principales motivos que llevan a estos jóvenes a emigrar. Ilias no quería acabar como sus hermanos mayores. "Ellos estudiaron durante años, pero nunca pudieron trabajar en lo que querían. Sabiendo que me podía pasar lo mismo, la única solución que veía era llegar a España", asegura. Ishak también recalca lo difícil que era conseguir una vida digna. "Para mí lo importante es la tranquilidad y allí no iba a tenerla".

La lucha por la regularización

La experiencia de un menor extranjero no acompañado a menudo se ve afectada por procesos burocráticos complejos y prolongados al entrar en el sistema de protección español. Aquí es donde las fundaciones y entidades sociales juegan un papel crucial al ayudarles a regularizar su situación migratoria, lo que influye en la oportunidad de estudiar, trabajar y emanciparse. "El objetivo es que, mientras gestionan su documentación, aprovechen el tiempo para aprender el idioma y buscar formación útil. Una vez que la tengan, podrán incorporarse al mercado laboral o continuar su formación de manera reglada", explica a RTVE.es la coordinadora de programas de inserción sociolaboral y emancipación en la Fundación Diagrama en Cataluña, Ilene Glasser.

Si bien las fundaciones y entidades sociales consideran que las modificaciones en la Ley de Extranjería han sido un paso importante hacia la mejora de la situación de estos menores, siguen existiendo desafíos en la implementación y la atención efectiva. "Hay que tener en cuenta que presentan situaciones muy diversas. En muchos casos, no cuentan con la información suficiente sobre los trámites o sobre sus propios derechos", añade Glasser.

Ishak comenta que en algunos trámites, como la renovación del NIE, siguen pidiendo una gran cantidad de documentos que puede llegar a alargarlo hasta más seis meses. "Son documentos que, en muchos casos, ya tienen y es tiempo que has perdido". Este joven relata que muchos quieren viajar, o hacer una visita a sus familias en sus países de origen, pero no pueden sin esta renovación. "Corren el riesgo de que no vuelvan o tengan que pagar una multa", añade.

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Por su parte, Guillem Cladera, de la Fundación Natzaret, destaca que el mayor desafío que tienen desde las fundaciones y asociaciones es conseguir esa regularización antes de cumplir los 18 años. Una situación que les preocupa cada vez más, dado que está aumentando el número de menores que se acercan a la mayoría de edad. "Reduce el tiempo para trabajar con ellos y prepararlos adecuadamente para una emancipación de calidad. Esto es problemático, ya que todos necesitamos nuestro espacio y tiempo para formarnos; vivir a un ritmo acelerado puede llevar a frustraciones y situaciones no deseadas".

El camino a la independencia

Hace tres años, Moumad, de 23, consiguió emanciparse. Antes, había estado viviendo en un piso de acogida junto con otros extutelados en Cataluña, donde le seguían preparando para poder vivir con total independencia. "Gracias a los educadores aprendimos a cocinar, hacer la compra nosotros mismos y a gestionar un poco el dinero que vamos ganando", señala a RTVE.es. Asegura que este ha sido siempre su sueño. Ahora, comparte su nómina con otras cuatro personas, sus hermanos y su madre, que siguen viviendo en Marruecos. Una realidad común entre los jóvenes que migran, ya que muchos de ellos comienzan a trabajar desde pequeños.

MOUAD

Tampoco encontrar casa ha sido una tarea fácil. "Muchas veces escuchan tu voz y directamente dicen que no quieren tener a un marroquí allí viviendo. Te discriminan antes de conocerte", afirma. No obstante, Moumad destaca que jamás ha tenido problemas con ningún vecino, que siempre ha encontrado apoyo.

En España, varias comunidades autónomas cuentan con programas y ayudas específicas para apoyar a los menores extranjeros no acompañados cuando cumplen la mayoría de edad. El objetivo es evitar que caigan en situaciones de exclusión social y desamparo, brindándoles herramientas para alcanzar una autonomía plena. Sin embargo, según destacan desde las propias fundaciones, esta no es la realidad de todas las comunidades.

Crónicas - 18 años y 1 día

Actualmente, este joven trabaja en la misma Fundación que, según destaca, "le dio la oportunidad de vivir una vida tranquila". Allí, cuida y ofrece consejos a otros con situaciones similares a las suya. También ha comenzado un grado de integración social y está muy ilusionado. "Me estoy formando en lo que realmente quiero y a mi ritmo".

Ishak también está en ese proceso de emancipación. En su caso, vive en piso tutelado con otros compañeros y está trabajando en un taller como mecánico. Ambos destacan que en los últimos años se ha facilitado el acceso al trabajo de los menores migrantes con las reformas legislativas. A 31 de diciembre de 2023, solo el 6% carece de permiso de trabajo, y el 60% de los menores y extutelados de 16 a 23 años está en alta laboral, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Terminar con los prejuicios en torno a la inmigración

Desde la Fundación Accem, se subraya que uno de los principales desafíos que enfrentan estos jóvenes es la estigmatización. La mayoría de los jóvenes entrevistados por RTVE.es han sufrido esta discriminación, que, según señalan, se fundamenta en una narrativa equivocada sobre la inmigración.

"No se puede generalizar, no todos los marroquís son malos. Falta que la gente se siente contigo, te pregunte, te conozca y vea cómo somos de verdad", defiende Ilias.

Jóvenes migrantes y estudiantes comparten clases y convivencia

Desde las fundaciones y asociaciones destacan que es importante enseñarles sobre sus derechos y que han llegado por unos motivos respetables. "También que entiendan que hay personas que piensan desde un prisma diferente, pero no tiene por qué afectarles", añade Ilene Glasser. A la vez, enfatizan la necesidad de crear espacios seguros para estos jóvenes, incluso cuando alcanzan la mayoría de edad. "Desde las fundaciones, establecemos esa primera base para que se sientan seguros, puedan ser ellos mismos y sientan que serán respetados y tratados como personas", comenta Glasser, quien añade que luego surge el reto de identificar esos espacios en su vida cotidiana.

Muchos consideran la posibilidad de regresar a sus países de origen si la situación mejorara, aunque por ahora lo ven como algo complicado. Anhelan una vida tranquila, empleo y la oportunidad de ayudar a sus familias. Tienen sueños y expectativas como cualquier otro joven, pero enfrentan prejuicios y obstáculos que se suman a los desafíos de la juventud actual. Agradecidos por el trato que han recibido en España, desean corresponder mediante su esfuerzo. "Venimos a trabajar, no a robar. Solo queremos un trabajo y un salario digno", concluye Ishak.