El conflicto en el norte y en el centro de Mali sigue agravándose. El extremismo islámico y la violencia étnica, así como el vandalismo están aumentando. Según cálculos de Acnur, casi la mitad de los migrantes que llegan a Canarias por la ruta mediterránea son de Mali. Muchos de ellos huyen del conflicto.
El campamento de Mbera, al sureste de Mauritania, se encuentra cerca de la frontera con Mali. Y allí se hacinan más de 100.000 malienses. La mayoría huyen de una guerra que comenzó hace 12 años y ha devastado el país. En 2023, alrededor de 55.000 personas cruzaron la frontera entre ambos países, de las cuales unas 14.000 se instalaron en el campamento y 41.000 lo hicieron espontáneamente fuera, en Hodh Chargui.
La afluencia continuó a principios de 2024, con casi 20.000 nuevas llegadas en enero y febrero, lo que elevó la población total estimada de refugiados solo en Hodh Chargui a 187.000 personas. Mauritana, donde esperan superar los 240 mil refugiados este año, está desbordada, y los que pueden continúan el viaje.
Los migrantes malienses salen hacia Europa en cayucos y llegan a Canarias. España da protección al 96% de lo que lo solicitan.
"Desde 2023 se aprecia un aumento en el número de solicitantes de asilo. No es una llegada constante, sino que depende del estado del mar", comenta a TVE el secretario general de CEAR, Mauricio Valiente.
Se han batido récords de llegadas este 2024
La ruta Canaria es la más mortífera del mundo, aun así este 2024 se están batiendo récords con 22.304 llegadas, un aumento del 126%. Ahora es Mali, antes fue Senegal y Marruecos, aunque estos últimos por motivos económicos de por medio.
Una de las explicaciones es el endurecimiento de controles de otros países, como Túnez, en la ruta mediterránea. Las organizaciones insisten en que la mano dura solo desplaza el problema.
El portavoz de la Federación de Asociaciones Africanas, Teodoro Bondyale, explica a TVE que el problema se va a agravar, ya que si no tienen rutas seguras van a tomar las peligrosas. "Canarias es un lugar de paso", añade.
La presión migratoria asfixia Canarias: "Estamos en el límite, no hay más límite"
Según los expertos, una de las medidas para frenar la migración es pedir visados de tránsito a los africanos. Este miércoles, por ejemplo, entran en vigor para los mauritanos.
Los migrantes parten principalmente de Marruecos, el Sáhara Occidental, Mauritania, Senegal y Gambia y emprenden peligrosos viajes a lo largo de la costa de África Occidental para llegar a las islas Canarias. La distancia recorrida abarca desde menos de 100 kilómetros desde el punto más próximo de la costa africana, hasta los más de 1.600 kilómetros desde Gambia.
Por otro lado, se está intentando frenar otra de las rutas, la del avión. Según las asociaciones, en vuelos con destino final a países no europeos, los migrantes piden asilo al hacer escala en España.