Español, nacido en Guinea Ecuatorial, bombero de profesión y actor por vocación, Emilio Buale, se convirtió en el centro de todas las miradas en la ceremonia de entrega de las condecoraciones al mérito de civil durante el décimo aniversario de la proclamación como rey de Felipe VI.
Acostumbrado a estar bajo los focos, el cine llegó a su vida de casualidad, estaba en el metro y un director de casting se fijó en él. Debutó por todo lo alto, encarnando a Ombasi en Bwana de Imanol Uribe. Ahora vuelve al centro del escenario otra vez por casualidad.
Buale cuenta a RTVE.es que en la lectura de cartas dedicadas a la princesa Leonor, un acto organizado por el escritor Arturo Pérez-Reverte, la Casa Real se fijó en él, pero su participación y sus funciones no estuvieron claras hasta el último momento.
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Esta mañana, en una conversación telefónica, el actor desgrana su vivencia de un día inolvidable que disfrutó acompañado de su hija de 24 años y sin hacer fotos con el móvil.
Pregunta: ¿Qué tal estás?
Respuesta: Tras un día intenso, bien, bien. Estoy "de vuelta de una gloria inexistente", como diría el poeta Ángel González.
P: ¿Cómo surge la invitación de la Casa real?
R: La idea surge gracias a Arturo Pérez-Reverte con el que llevó años colaborando en unas jornadas de debate en Sevilla. Hace un mes escaso se presentó el libro de la editorial Senda Cartas a una reina. En esa presentación, Elena Resano y yo leíamos fragmentos de las cartas que se han escrito a la futura reina. La Casa Real estaba presente y me preguntaron si me apetecería participar el día 19 en un evento (la entrega de las Medallas del Mérito Civil).
P: ¿En qué momento conoces los detalles de tu participación?
R: Desde hace un par de semanas ya se sabía este el hecho concreto, porque me habían visto como la persona ideal para poder estar en las condecoraciones al mérito civil. Eso es una cosa estupenda y maravillosa, porque realmente es un reconocimiento a ciudadanos anónimos que hacen una labor beneficiosa para el resto. Siempre apetece estar en sitios así. Y además, si está auspiciado desde la Casa Real, por supuesto, mucho más, porque ahí entramos en el terreno de lo simbólico, que es lo que se quiere contar o decir con la elección de la persona a la hora de presentar un acto como este. Entonces creo que todo es muy positivo.
P: ¿Por qué crees que te eligieron?
R: Cualquier acto, cualquier movimiento que se haga desde Casa Real, no solamente hay que leerlo en clave de lo que pueda representar así a simple vista, sino en lo simbólico. Creo que una de las apuestas es mostrar la diversidad de España. Yo soy una generación en la que igual no había tantos inmigrantes como hoy en día. Yo soy español, soy guineano y soy español. Es la cuestión de que se vea una diversidad que sí existe y desde la Jefatura del Estado, en este caso la Corona, se ve interesante que coincida con el décimo aniversario de la proclamación. Es un poco apuntar: ¿Cuál es el sentido y el significado que Felipe VI quiere dar a su reinado? Entre otras muchas cosas, la diversidad es un punto fuerte en una España plural.
P: ¿Cómo lo viviste? ¿Fue emocionante, tenso, divertido?
R: Todo, todo a la vez. Pocas veces, dentro de la biografía vital de uno, encuentra momentos en los cuales tantas emociones están a la vez juntas. Para mí, fue una experiencia maravillosa, y además que lo hice con mi hija que tiene 24 años, cumple mañana. Para alguien joven supone la posibilidad de estar cerca de todo y empezar a entender cómo funcionan las instituciones en este país.
P: Tras tu intervención, ¿pudiste saludar a los Reyes?
R: Tuve la oportunidad de conocerlos y de saludarlos. También nos quedamos al almuerzo que dieron posteriormente y eso fue una experiencia maravillosa, con un ambiente muy relajado. Como actor, puedo tener imaginación y generar expectativas, pero esto lo supera siempre con creces. El factor personal, la proximidad y la cercanía de las familias reales es impresionante en todos los sentidos.
P: ¿Qué opinas de la organización de la ceremonia?
R: Es como en el teatro, entre cajas. El espectador ve a los intérpretes encima del escenario y detrás hay muchísima gente trabajando cuya gran labor es que las cosas parezcan fáciles y ellos permanecer invisibles, aunque son los que realmente sostienen todo. Detrás hay una arquitectura y en este caso lo que es Casa Real, patrimonio, prensa, protocolo. Es una ingeniería enorme, de gente muy preparada, muy cualificada, cuidando cada detalle para que parezca sencilla, pero es una labor compleja, complejísima.
P: ¿Y después de la comida hubo más actos o ya acabó el aniversario?
R: Bueno, la cosa terminó allí, claro. Al final, ser invitado y ver en una mesa, aparte de la Jefatura del Estado, está el presidente del Gobierno, está Mariano Rajoy, el expresidente, la presidenta del Congreso de los Diputados, el presidente del Tribunal de Cuentas y otras autoridades. Tienes que saber que eres afortunado, que es una gracia, es un privilegio estar ahí, vivirlo en primera persona.
P: ¿Cuál ha sido tu último trabajo como actor?
R: Lo carga el diablo, una película del director Guillermo Polo, que se presenta en el Festival Internacional de Cine de Valencia, Cinema Jove, este jueves. Tengo un pequeño papel y el estreno es mañana, 21 de junio.
El actor hispanoguineano Emilio Buale.
P: ¿Tienes algún proyecto guardado en el cajón?
R: Ya sabes cómo funciona el proceso de cine, que desde que se hace la película muchas veces pasa un año. En medio, he hecho más cosas: El detective Touré para Televisión Española. Se terminó de grabar el verano pasado en septiembre y, en principio, iba en marzo, pero bueno, se ha ido retrasando la fecha de estreno. Supongo que, a lo mejor, al inicio de la siguiente temporada.
P: ¿Cómo compaginas ser bombero y actor?
R: Son dos profesiones de alta intensidad, que realmente requieren atención plena y olvidarse del móvil. Estar en el presente. No puedes estar intentando hacer un salvamento, un rescate, asegurar a los compañeros, encontrar una zona y estar distraído. Tienes que estar presente, con alta intensidad. Encima de un escenario, delante de una cámara, sucede exactamente lo mismo y en un acto así igual. El móvil me distrae y quiero estar con todos mis sentidos y viviendo ese acontecimiento que es único.
P: ¿Sigues con tus guardias como bombero en el parque de San Blas?
R: Sí, yo estoy activo. Ayer cambié el turno porque ya tenía este acto y hoy me voy a Valencia, pero el miércoles recupero la cadencia normal de nuestro horario. Yo sigo ahí con mis guardias, anclado a mi toma de tierra. Mi cordón umbilical es este. Como decía al principio, estoy de vuelta de una gloria inexistente. Estos actos son puntuales, te enriquecen a nivel personal y también las guardias. Es decir, el día 25 estoy de guardia, nos activan, nos llaman a cualquier hora y te puedes encontrar con cualquier cosa.