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Mapas de la sequía: el 40% del país, en alerta o emergencia por escasez de agua

  • Las precipitaciones de los últimos meses han aliviado ligeramente el déficit y la falta de humedad del suelo

  • Sin embargo, la sequía prolongada afecta a un cuarto de la superficie peninsular española

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7 min.

A un mes del fin del verano, España atraviesa una sequía acrecentada por el paso de los meses, con un déficit acumulado de precipitaciones que se suma a un período previo inusualmente seco y cálido. Las olas de calor, además, han golpeado prematuramente y persisten en agosto, mes en el que se han registrado tres de estos episodios.

Los precedentes no son buenos: el año hidrológico 2021-2022 cerró como el tercero más seco desde que hay registros y, en pleno verano, algunas localidades sufrieron recortes ante la escasez de aguauna situación que también ha ocurrido este año. El déficit de precipitaciones desde el 1 de octubre, cuando empezó el actual año hidrológico, incide en una situación de sequía prolongada que padece España desde el pasado mes de diciembre, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La situación no afecta únicamente a nuestro país, aunque en la actualidad la península ibérica es una de las zonas más impactadas por la sequía. La preocupación ante la falta de lluvias se extiende también por el resto de Europa, que ve peligrar el suelo destinado a fines agrícolas.

Un 17% menos de precipitaciones que en el período 1991-2020

El año pasado fue el sexto más seco de la historia de España y el más caluroso desde 1961, cuando se empezaron a tomar registros. Las lluvias acumuladas fueron un 16% menores que el promedio y la temperatura media diaria superó los 15 °C por primera vez.

En el actual año hidrológico las lluvias han sido escasas, según apunta el último informe de Aemet. Desde el 1 de octubre de 2022 hasta el 24 de agosto, el valor acumulado de las precipitaciones fue de 487 litros por metro cuadrado (mm). Es alrededor de un 17% menos de lo esperado (587 mm) teniendo en cuenta los datos del período 1991-2020.

En el mapa anterior se observa que la cantidad de lluvia acumulada se sitúa bastante por debajo de los valores normales en la mayor parte de la península y archipiélagos. Esta escasez es especialmente acuciante en el noreste y el suroeste así como en la mayoría de las islas Canarias -sobre todo en las orientales-, donde hay zonas que no llegan al 75% de su valor normal.

Las áreas con precipitaciones por encima de los datos medios se encuentran en algunos puntos de Galicia, en la mitad occidental de Castilla y León y Soria, en la provincia de Cáceres, en la costa de Almería, en un área entre Alicante y Murcia, y entre Madrid, Toledo y Cuenca, además de en la mitad este de Mallorca y Menorca, y en la mitad sur de Tenerife.

Julio de 2023, el décimo más seco desde 1961

Además de la Aemet, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) también vigila el nivel de sequía que hay en nuestro país. Gracias a su monitor de sequía meteorológica, se puede apreciar la extensión de la severidad de la situación por la falta de lluvia.

Lo hace a través del SPEI o Índice de Precipitación Evapotranspiración Estandarizada. Este indicador, una vez obtenidos los datos de precipitaciones y los de demanda de agua por parte de la atmósfera en los últimos 12 meses, asigna un nivel de severidad: cuanto más negativo es el valor, es decir, cuanto más tiende a rojo, más grave es el nivel de sequía.

En la primera semana de mayo persistió el período de sequía meteorológica ya observado en el mes anterior. No obstante, las precipitaciones recogidas en mayo y junio aliviaron algo la situación. El mes de julio, que se postulaba como uno muy húmedo, acabó como el décimo más seco desde el comienzo de la serie de 1961 y el cuarto del siglo XXI, según los informes de Aemet.

La institución meteorológica también hizo balance de la primera semana de agosto, en la que las precipitaciones fueron escasas y afectaron a la cornisa cantábrica, Galicia y provincias costeras de Cataluña, Comunidad Valencia y sur de Almería, así como al archipiélago balear y algunas islas canarias.

El 40% del país, en alerta o emergencia por escasez de agua

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) también divulga mensualmente informes y mapas que siguen la situación de sequía y escasez en todas las demarcaciones hidrográficas de la península.

El organismo, de acuerdo con los Planes Especiales de Sequía (PES), distingue entre la sequía prolongada, entendida como un fenómeno natural en la que el ser humano no interviene, y la escasez, relacionada con problemas puntuales en la atención de las demandas de agua.

Sobre la sequía prolongada, los últimos datos, de finales de junio, evidencian los efectos generales de un año seco en la península. Aun así, con las precipitaciones acumuladas en junio, las unidades territoriales de sequía (UTS) en situación de sequía prolongada han descendido ligeramente de 92 a 73. Se encuentran sobre todo en Cataluña, zonas del Ebro, Andalucía y el Cantábrico. Por ello, un 33% del territorio peninsular se encuentra en sequía prolongada.

En cuanto a la escasez coyuntural, algo menos de la mitad de las unidades territoriales de escasez (UTE) están en situación de normalidad (40,3%). Un 19,9% se encuentra en prealerta, pero un 39,9% se encuentra en emergencia (22%) o alerta/excepcionalidad (17,9%) por escasez de agua.

Entre las demarcaciones intercomunitarias, la peor situación continúa siendo la de las cuencas del Guadalquivir, Guadiana y Ebro, así como en algunas zonas localizadas del Duero. Por su parte, la situación es también preocupante en las Cuencas internas de Cataluña y experimentan una cierta mejoría las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, aunque siguen los problemas en su zona occidental.

La sequía afecta a extensas zonas de Europa

La escasez de lluvias y el aumento de las temperaturas no solo afectan a los embalses, sino también a las tierras de cultivo. En el siguiente mapa del Observatorio Europeo de la Sequía se aprecian las áreas agrícolas en el continente afectadas por la sequía o que estuvieron en alerta de sufrirla durante los diez primeros días de agosto.

Actualmente, la sequía afecta a extensas zonas de Europa, especialmente al norte del continente -incluidos los países del Báltico-, pero también en el centro y al este. No obstante, se observan grandes zonas en recuperación en áreas de Francia, Países Bajos, Alemania, Bélgica, República Checa, Suiza y Austria.

En el caso de España, la situación ha mejorado respecto a los meses anteriores, según este índice de sequía. Las precipitaciones acumuladas mejoraron de forma muy importante la situación en el oeste de la península, lindando con Portugal. Las lluvias no revirtieron el déficit hidrológico, pero sí mejoraron parcialmente la humedad del suelo y aliviaron el inicio del verano. Aun con ello, el Observatorio Europeo resalta zonas del norte y sur del país en alarma y vigilancia por sequía.

Para identificar estos niveles se emplea el Indicador Combinado de Sequía (CDI). Funciona de forma similar al índice SPEI del CSIC, ya que, gracias a los datos recopilados por el satélite Copernicus, se analizan las precipitaciones, la humedad del suelo y la respuesta de la vegetación a las anomalías térmicas, y se asigna un nivel de preocupación.

El último informe del Observatorio, del mes de junio, alertaba de que las previsiones señalan que el verano sería más cálido de lo normal y que las precipitaciones en el Mediterráneo podrían superar lo esperado. Sin embargo, las lluvias se avistaron marcadamente inferiores en Europa central y septentrional, sobre todo en los países que dan al mar Báltico, por lo que el organismo urgía monitorizar la evolución de la sequía y planes apropiados para la gestión del agua.

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