Los paquetes turísticos, especialmente para viajar por España, y los servicios de alojamiento, como los hoteles, fueron los productos que más aumentaron de precio en junio, coincidiendo con la llegada del verano y el inicio de las vacaciones. Así lo indican los datos detallados de la cesta de la compra publicados por el Instituto Nacional de Estadística, que vuelven a reflejar el encarecimiento de los alimentos: a pesar de que algunos productos alimenticios, como el aceite de girasol y las verduras, bajaron durante el mes pasado, otros como las patatas siguen disparados -en junio subieron otro 5,1%- y nueve de los diez productos que más se han encarecido en el último año son alimentos, encabezados por el azúcar y el aceite de oliva.
El mes pasado, en cualquier caso, nada tiró más hacia arriba de los precios que los paquetes turísticos, que subieron un 11% respecto al mes de mayo y están un 23,6% más caros que el año pasado. Con todo, se aprecian grandes diferencias en función del destino: los viajes por territorio nacional se encarecieron casi un 15% en el último mes y acumulan un incremento superior al 20% en el último año, mientras que viajar al extranjero salió un 7% más caro que en mayo, pero los precios están en niveles similares a los del verano pasado, ya que apenas han aumentado un 0,8% en los últimos doce meses.
El Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró junio con un incremento del 1,9%, según ha confirmado el INE, y además del turismo, también contribuyó notablemente a esa subida la electricidad, que se encareció un 3,8% después de tres meses de caídas. La luz, pese a todo, acumula un descenso del 14,5% en lo que va de 2023 y está ya un 38,1% más barata que hace un año, cuando marcaba récords a lomos del incremento de los costes energéticos por la guerra de Ucrania. De hecho, el grupo de gasto de la vivienda y los suministros asociados sigue siendo el que más ha reducido su coste en los últimos doce meses, un 12,7%, en buena parte por esa baja de la electricidad.
Los alimentos, en cambio, vuelven a ser el grupo de gasto que más ha subido de precio en el último año, con un incremento del 10,3%, todavía muy elevado pese a que a principios de año rozaba el 20%. En junio, además de las patatas, volvieron a encarecerse el aceite de oliva (un 3,3%), la fruta (un 2,3%) o lps cereales de desayuno (un 1,3%). Con todo, hay productos alimenticios que registran caídas, como el resto de aceites comestibles - rúbrica que recoge, principalmente, el aceite de girasol y que ha bajado un 4,4% -, las legumbres y verduras (un 4% menos) o los zumos de fruta (un 1,3% menos). En este sentido, la rebaja del IVA sigue ayudando a aliviar las subidas, pero solo consigue bajar el precio de cuatro de los 15 productos incluidos en la medida: legumbres y verduras congeladas, harinas y cereales, leche desnatada y pastas alimenticias.
Del resto de rúbricas, llama la atención la caída de los teléfonos móviles, que bajaron un 3% en junio y acumulan un descenso superior al 5% en lo que va de año. Con la llegada del calor, también bajan el gas, un 1,3%, y los combustibles líquidos para uso doméstico, un 1,1%. Y también se notan las rebajas en el sector textil, ya que la ropa se abarata un 0,7% después de tres meses de subidas; junto con las verduras, es la rúbrica que más tira hacia abajo del IPC.
Frente a esas bajadas, destacan la subida de los billetes de avión, que se encarecen un 2,7%, y, sobre todo, la de los seguros de vehículos a motor, que en junio se dispararon un 6,5%, la primera subida mensual de esta rúbrica en dos años y la mayor de toda la serie, que se remonta más de dos décadas.
La cesta de la compra básica
Para ilustrar cómo impacta la subida de la inflación en los bolsillos de los ciudadanos, DatosRTVE ha seleccionado 15 productos básicos de consumo habitual, que se encuentran entre los más consumidos y los que más gasto suponen para la mayoría de las familias. Los siguientes gráficos muestran cómo han variado sus precios respecto al mismo mes del año pasado o respecto al mes anterior, según se prefiera, así como su evolución en los últimos cinco años.
Esta cesta de la compra reducida incluye productos como la leche o el aceite de oliva, entre los más frecuentes en las cocinas españolas, que en 2022 estuvieron entre los que más subieron de precio, más de un 35% en ambos casos. O los carburantes, que en la primavera del año pasado se disparaban más de un 40% y que ahora han moderado, a pesar de la eliminación de la subvención de 20 céntimos por litro que estuvo vigente entre abril y diciembre de 2022.
No todos los productos seleccionados han sufrido esa espiral inflacionista: los precios de los veterinarios o de las peluquerías, por ejemplo, han tenido una subida notable pero mucho más moderada, lo que refleja la distinta manera en que cada sector está trasladando el aumento de los costes que inicialmente desencadenó el incremento de los precios energéticos y las reverberaciones de ese impacto a toda la economía.
Los suministros esenciales
Además de la cesta de la compra básica, las familias tienen que asumir cada mes el coste de una serie de suministros básicos que incluyen desde la vivienda y todos los gastos asociados, como la luz, el agua o el gas, hasta la conexión del teléfono móvil, una herramienta prácticamente imprescindible para los ciudadanos en la sociedad actual. La variación de los precios de esos suministros esenciales se refleja en los siguientes gráficos.
De esta selección, la electricidad y el gas son dos de los productos que más han preocupado a los consumidores españoles, tanto por su peso en los gastos de los hogares como por su evolución. La luz empezó a dispararse a mediados de 2021 hasta cerrar ese año con una subida del 72% y en la primavera de 2022 registró incrementos espectaculares, superiores al 80% y al 100% interanual, si bien después su precio cayó con fuerza, acabando el año con un descenso de casi el 31%, que se está prolongando en 2023. El gas también está bajando, aunque de forma más atenuada, después de subir un 11,3% en 2021 y otro 10,6% en 2022. En ambos casos, desde enero de 2023 el INE incorpora para su seguimiento los contratos del mercado libre -antes solo se contabilizaban los de tarifa regulada-, lo que previsiblemente reducirá la volatilidad de sus índices.
En cuanto a otros suministros, el alquiler, los gastos de la comunidad para quienes son propietarios o el suministro de agua apenas habían registrado subidas, pero en los últimos meses han empezado a reflejar la deriva inflacionista de la economía, por ahora con alzas moderadas. En cambio, los transportes públicos y los servicios de telefonía móvil bajaron de precio a lo largo de 2022 y siguen a la baja en 2023.
Los precios de todos los productos, uno a uno
Los datos del Instituto Nacional de Estadística abarcan hasta 200 rúbricas de productos y todas ellas están recogidas en la siguiente tabla, que indica la variación de cada precio en el último mes, en lo que va del año actual y en los últimos doce meses, así como la evolución en los últimos dos años de esa variación interanual.
Sobre esta información
Los datos sobre la variación de los precios proceden en su totalidad del Índice de Precios al Consumo que elabora cada mes el INE, lo que excluye algunos costes habituales para las familias que no se monitorizan en esa estadística, como el pago de hipotecas. Aunque el INE ofrece una estimación de la subida del índice general a finales de cada mes, el detalle de cada producto solo se conoce a mediados del mes siguiente. Los resultados se desagregan en varias categorías, de mayor a menor: grupos de gasto (por ejemplo, alimentación y bebidas no alcohólicas), subgrupos (alimentos), clases (carne) y subclases (carne de porcino).
La selección de DatosRTVE utiliza productos de diferentes niveles de agregación para intentar reflejar el esfuerzo para una familia representativa, a partir de su peso ponderado en la cesta de la compra -que el INE establece, desde 2023, a partir de la Contabilidad Nacional, aunque completa las estimaciones con la Encuesta de Presupuestos Familiares- y de su uso habitual. Así, los servicios de telefonía móvil apenas suponen el 0,15% del gasto anual familiar, pero se incluyen porque en España hay cerca de 58 millones de líneas móviles, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, para 47,6 millones de habitantes.
Información: Daniel Flores (DatosRTVE) | Coordinación: Paula Guisado, José Ángel Carpio (DatosRTVE) | Infografías y desarrollo: Eduardo Domingo, Yosie Pérez, Beatriz Jiménez, Nagib Delgado (Diseño RTVE.es)