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El semáforo COVID-19 en España, según los criterios de Sanidad

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⏳ Esta noticia se actualizó por última vez el 9 de septiembre de 2021 con los indicadores del semáforo elaborado por el Ministerio de Sanidad

El Ministerio de Sanidad distribuyó un documento, consensuado entre la mayoría de las comunidades autónomas, en el que se establecen cinco niveles de alerta -incluyendo la 'nueva normalidad'- con umbrales numéricos concretos fijados a partir indicadores clave para el control de la pandemia de COVID-19 en España, lo que configura el conocido como "semáforo" de la COVID-19 en nuestro país.

A pesar de contar con estos indicadores desde octubre de 2020, Sanidad no comenzó a ofrecer la información de todas los indicadores que usa como referente hasta el 3 de diciembre, y a ofrecer una actualización semanal de esta información.

El 15 de julio de 2021, el ministerio ha decidido no indicar los niveles de alerta por provincias y por comunidades, como hacía hasta entonces, y que daban una imagen general de la situación de los distintos territorios. El organismo lo defiende por "el nuevo escenario de transmisión y riesgo generado tanto por las coberturas de vacunación como por la reducción de las medidas de control de la transmisión y la necesidad de adaptar la estimación de los niveles de alerta a la situación específica de cada territorio en base a los indicadores complementarios".

En cambio, sí ofrece la valoración o el nivel de alerta de los distintos indicadores -incidencia a 14 días, positividad, trazabilidad-, lo que permite vislumbrar la situación epidemiológica de los territorios en distintas ramas.

El semáforo por comunidades autónomas

Cómo funciona la clasificación por niveles

Los criterios a partir de los que se determinan los niveles de riesgo se dividen en dos bloques principales, uno de indicadores de transmisión y otro de capacidad asistencia. Así, se evalúan la incidencia acumulada -tanto en 14 como en siete días, además de la vinculada a las personas con 65 años en adelante-, el porcentaje de la positividad de las pruebas PCR y el del número de casos con "trazabilidad", esto es, los positivos derivados de un paciente previo. En el otro bloque quedaría la proporción de camas hospitalarias ocupadas por pacientes con COVID-19 y el de los ingresados en las unidades de cuidados intensivos (UCI).

Para cada indicador se establecen umbrales para determinar si el riesgo es bajo, medio, alto o muy alto. A partir de esos datos, se establecen cuatro niveles de alerta:

Para que se alcance un nivel de alerta determinado, al menos dos parámetros del primer bloque y uno del segundo deben estar en ese nivel, si bien Sanidad para ese cómputo solo tiene en cuenta uno de los indicadores generales de la incidencia acumulada.

Sin embargo, la clasificación para encasillar a una región en un nivel y otro no es automática a partir de estos indicadores, sino que también depende de otros valores como la tendencia, la positividad de los casos sospechosos, la capacidad para establecer planes de contingencia, además de otros factores como la demografía y la movilidad del territorio evaluado.

La ubicación en uno u otro nivel de riesgo comportaría la aplicación de una serie de restricciones que afectarían a la movilidad, los aforos y el cierre de actividades, entre otros aspectos, según el documento de Actuaciones de respuesta coordinada acordado por el Consejo Interterritorial.

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