Silvia Sánchez, malagueña de diez años, actúa como una profesional cuando se pone delante de la cámara. Es una de las youtubers infantiles más queridas. Sus videos acumulan miles de visitas de niños y niñas que siguen sus consejos y recomendaciones. Los fabricantes de juguetes lo saben y la utilizan como reclamo, sobre todo en estas fechas.
El interés de Silvia por las redes sociales no fue bienvenido al principio, pero ahora toda la familia está implicada en el proyecto. A veces hay compensación económica, pero la mayoría el pago es quedarse con el juguete. Los padres de Silvia no creen que este nuevo hobbie afecte negativamente a su hija.