Paco ha sido el alma de un proyecto que entiende el arte como una poderosa herramienta capaz de cambiar a las personas por eso tiene tan claro el objetivo de este taller.
Entre los artistas están Ángela, que comparte con Picasso afición taurina. Junto a ella, otros siete enfermos mentales han compartido pinturas y pinceles, se han hecho amigos y han empezado a crear relaciones sociales, algo que nunca tuvieron. Y aunque un día la enfermedad les arrebató su proyecto de vida, ahora el arte les enseña que siempre hay una segunda oportunidad.