Para un entusiasta belenista, quince años sin montar un Nacimiento se antojan demasiados. Desde primeros de septiembre lleva el pintor Florencio Aguilera en su estudio manos a la obra. A pesar del esfuerzo, poner las figuritas del Belén en familia es uno de los momentos más entrañables y nostálgicos de estas fiestas, una actividad especialmente lúdica para los niños.
Las pinceladas de Florencio recrean trazo a trazo la iconografía del nacimiento de Jesucristo, una exaltación de la cultura rural y el mundo pastoril. El Belén del estudio-museo de Aguilera, de unos cuarenta metros cuadrados y casi un centenar de figuras, permanecerá abierto al público hasta Reyes.