El protocolo desarrolla la ley de 2014 y establece que los profesores llamarán a los jóvenes trans por el nombre sentido, el que ellos sienten como propio. Desde la lista de clases hasta el boletín de notas pasando por el carné de estudiante o de biblioteca, todo llevará el nombre sentido. Para eso se ha cambiado el sistema informático. Un cambio para normalizar la diversidad.