Más allá de la historia particular de cada muñeca hay un destino dramático. La propia palabra "muñeca" es objeto de esta denuncia en forma de fotografías.
El nexo son textos o relatos de víctimas, así como un listado de feminicidios y asesinatos de mujeres. Una denuncia visual que hace a través de muñecas rotas, abandonadas, de trapo o porcelana, y que ya nadie quiere ni nadie comprará. Son fotografías hechas en el mercadillo barcelonés de los Encantes, una muestra que apunta a la propia sociedad actual donde la mujer sigue siendo víctima del maltrato.