Hiroko viene de Tokio y Maite de San Sebastián. Hoy dos Greeters, dos voluntarios locales, padre e hija, les acompañan para mostrarles en un recorrido de unas dos horas algunos de los lugares que más les gustan de su ciudad y de los que disfrutan en su vida cotidiana. Se trata de una visita alternativa a los circuitos oficiales que no busca enseñar monumentos o museos.
Los Greeters no cobran dinero, o aceptan propinas. Su actividad altruista, para la que no se exigen grandes conocimientos, les permite entablar nuevas amistades. Se contacta con ellos a través de las páginas web especializadas que existen. Porque el movimiento Greeters es ya una red de voluntarios locales que se distribuye por 150 ciudades de todo el mundo y que busca nuevos adeptos. Los Greeters, que nacieron hace 20 años en Nueva York, quieren dejar claro que no suponen una competencia para los guias turísticos.