Desde que la playa del barrio de María Jiménez se convirtió en plataforma portuaria muchos sus vecinos no pueden dormir. El ritmo de la carga y descarga de contenedores rompe continuamente el descanso nocturno. Además el fondeo de las plataformas petrolíferas para su reparación sólo ha venido a sumar más decibelios al problema.
Hasta ahora todas sus quejas han caído en saco roto. Están desesperados y no saben a quién acudir. Desde el ayuntamiento aseguran que sólo pueden trasladar las quejas a la Autoridad Portuaria que es la competente. Y la Autoridad Portuaria admite en un comunicado por escrito que la solución es complicada porque esta zona de fondeo es la más segura para la operatividad de los buques.