Lluvia, por primera vez, para llorar a Manolete en el homenaje que desde hace 26 años organiza la tertulia taurina cordobesa 'La montera' Ceremonia íntima de grises de nubes y rojos de claveles.
Han pasado 70 años desde aquella tarde en Linares cuando el torero, del que se decía que tenía la muerte escrita en la cara, recibió la cornada fatídica. Con él se iba -según los entendidos- la más grande figura del toreo, con sus manoletinas y su arte muy recto, vertical. Manolete marcó tendencia también fuera de la plaza. Era -y así es recordado- elegante, bondadoso con los necesitados y con una fuerte personalidad, a pesar de fallecer a los 30 años.
Escribió el poeta Pemán que Córdoba debía llorar a Manolete como pasa su río, en silencio... y así se ha hecho hoy.