Aquí el eclipse fue parcial, aproximadamente del 30 por ciento. Al atardecer la luna se interpuso entre la tierra y el sol y el momento fue mágico.Alrededor de 100 personas subieron hasta el Observatorio del Teide, en Tenerife, para ver el eclipse. La calima y las nubes dieron una tregua y se pudo ver sin gafas especiales y sin filtros, la calima en estos casos facilita la visión. Miradores orientados al oeste y las playas se convirtieron en un lugar ideal para su observación. Habrá que esperar 90 años para volver a disfrutarlo.