Un año más este barrio capitalino convoco a centenares de personas a disfrutar del espectáculo pirotécnico de sus fiestas patronales.Todo en medio de unas medidas de seguridad y protección excepcionales que se reflejaron, entre otras cuestiones,en el esfuerzo especial por mantener el terreno humedo durante toda la noche. Al final y bajo la luz de la luna creciente, otra luz más intensa, la que dibujaron los 375 kilos de polvora convertida en brillo y color, durante unos 20 minutos, sobre el cielo.