Una fiesta que no deja a nadie indiferente. Vienen de todas las islas, incluso desde la península, para disfrutar de una celebración que no tiene fronteras.
La villa marinera de Agaete se convierte, como cada verano, en todo un referente. Al toque de la diana, comenzaba ese ritual que hace vibrar las calles de Agaete. Portando las ramas, miles de personas bailan sin parar a lo largo de una jornada que, se diría, tiene más de 24 horas.