La búsqueda de las huellas del flamenco en el barroco español fue la excusa perfecta anoche para asistir en el patio de los Arrayanes de la Alhambra al concierto que ofreció la cantaora onubense Rocío Márquez, acompañada por el violinista Fahmi Alqhai, con un programa que incluía canciones en las que armonizaron las dos tendencias. Sus diálogos de viejos y nuevos sones hicieron que el público se sumergiera en la música barroca en la que se puede adivinar un precedente muy remoto de nuestro flamenco actual.