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Cumbre G20

Las protestas y los disturbios asfixian Hamburgo en vísperas del G20

  • Un cartel encabeza la manifestación: "Bienvenidos al infierno"

  • El cambio climático y la globalización económica, los temas centrales

  • La policía señala que entre los manifestantes había un millar de encapuchados

  • 19.000 agentes intentarán controlar a 8.000 manifestantes radicales

RTVE.es/Agencias
6 min.

Las manifestaciones contra la cumbre del G20 han derivado este jueves en disturbios violentos protagonizados por grupos de la izquierda radical y antisistema, en un Hamburgo asfixiado por el cúmulo de protestas convocadas ante la cita de los líderes de las países más poderosos del mundo, que se abre formalmente este viernes.

La presencia de un millar de encapuchados en el grueso de la marcha bautizada como "Welcome to Hell" -"Bienvenidos al infierno"- decidió a los efectivos antidisturbios a detener la manifestación y hacer uso de cañones de agua a presión para dispersarlos.

Los primeros incidentes ocurrieron poco después de arrancar la marcha, en la que participaban unos 12.000 manifestantes que llevaban concentrados en una popular plaza del barrio de St Pauli desde primera hora de la tarde, a la espera de iniciar su recorrido e intentar llegar a 300 metros del centro de congresos donde se celebrará la cumbre.

Dos manifestantes reciben agua a presión de los policías durante una manifestación posterior al término de la cumbre del G20. /PT
Un manifestante es detenido durante una protesta horas despues de la finalización de la cumbre del G20. /PT
Un hombre camina al lado de una pintada que habla de los "días de caos en Hamburgo" por el G20. /PSE PT
Un manifestante entra en un comercio durante las protestas. /axb jrn
Un hombre contempla cómo ha quedado este local tras el paso de los opositores al G20. /PSE PT
Los trabajos de limpieza han trabajado toda la mañana para limpiar y reparar los destrozos. /PSE PT
Muchos de los manifestantes son contrarios al capitalismo. /PSE PT
Los radicales rompen los cristales e irrumpen en este local, que acabó con importantes destrozos. /axb jrn
Más de 200 policías han resultado heridos, varios de ellos de gravedad. /fs jrn
Varios policías detienen a un manifestante delante de la casa de invitados del Senado de Hamburgo. /PSE JMA cmm
Enfrentamientos entre manifestantes y policía la noche de este jueves /axb ase
Los bomberos extinguen el fuego de un coche incendiado durante los disturbios. /CBF jrn
Basura quemada enfrente de un bloque de tiendas. /PSE PT
Punto de información en Hamburgo contra el G20 /PSE PT
Un agente de policía patrulla por las calles donde han tenido lugar los disturbios la madrugada del viernes al sabadoi. Hay convocadas mas protestas. /PSE PT
Ha habido graves daños tanto en las calles como dentro de los comercios que han sido asaltados. /axb jrn
Los portavoces de la Policía alemana califican la protesta como "extremadamente violenta" por el vandalismo y la agresividad hacia los agentes. /fs jrn
Unas 1.500 personas han participado en las protestas. Ya son 200 los policías heridos, algunos de ellos de gravedad. /axb ase
Un hombre contempla cómo ha quedado este comercio tras los actos vandálicos en la víspera del fin de la cumbre del G20. /PSE PT
Una manifestante muestra a un agente antidisturbio un juguete con forma de unicornio durante una protesta frente a la estación de Schlump en Hamburgo (Alemania) /PSE JMA cdv

"Bienvenidos al infierno"

Se produjeron los primeros lanzamientos de objetos contra los antidisturbios, que actuaron para deslindar a los grupos de violentos del resto de manifestantes, en su mayoría pacíficos.

La policía informó a continuación de la quema de un automóvil y de la agresión sufrida por su portavoz, Timo Zill, cuando realizaba unas declaraciones a un medio, pero poco después comenzaron los incidentes más graves, con ataques a los agentes, barricadas y la rotura de escaparates y mobiliario urbano.

En un radio de 43 kilómetros cuadrados de casco urbano, entre el centro de congresos y los lugares donde se alojan las 36 delegaciones asistentes a la cumbre, además de las rutas previstas para sus desplazamientos, impera el veto a toda manifestación y sólo se permite el acceso a los vecinos acreditados como tales.

Merkel y Trump se reúnen la vispera del G20 a la espera de un consenso difícil

Oposición radical al G20

"Tienen secuestrados los derechos ciudadanos por un grupo que no representa a nadie, más que al capital", comentaba a Efe, poco antes de empezar la marcha, Andreas Blechschmidt, miembro del colectivo "Rote Flora", una casa ocupada desde hace una década, en el corazón de Hamburgo, epicentro de la protesta de los antisistema.

Al lugar marcado, a orillas del Elba, habían empezado a llegar los primeros manifestantes sobre las 16.00 horas con pancartas recordando el "Bienvenidos al infierno" y otras llamando literalmente a "atacar" el G20.

"Es verdad, no nos contentamos con protestar contra el G20: queremos impedir que se celebre", admitió Blechsmidt, el rostro más mediático del colectivo, que explicaba sin tapujos ante los medios nacionales o extranjeros los objetivos de su marcha.

8.000 manifestantes considerados violentos

Hasta 8.000 manifestantes dispuestos a la violencia estimaban los servicios de seguridad alemanes que podían desplazarse a Hamburgo con motivo de la cumbre de los poderosos y emergentes, con Angela Merkel como anfitriona y el estadounidense Donald Trump y el ruso Vladímir Putin entre sus asistentes.

Más de 19.000 agentes forman el dispositivo policial desplegado en esta ciudad hanseática alemana con el objetivo de proteger la cumbre, sea de ataques terrorista o de alborotadores.

La crítica al G20 "es bienvenida" y el derecho a la libertad de expresión está garantizado, había advertido reiteradamente el ministro del Interior, Thomas de Maizière, respecto a la veintena de actos de protesta de diversa índole convocados contra la cumbre.

Controlar las manifestaciones

"Es absurdo que la única manifestación a la que se ha autorizado a llegar hasta las puertas del recinto ferial sea 'Welcome to Hell' y que en cambio se haya prohibido nuestra acampada", protestaba Werner Rätz, del movimiento ATTAC, un veterano en acciones de protesta contra la citas de los poderosos.

Rätz recurrió a todas las instancias para que se autorizase la llamada "acampada anticapitalista" que debía alojar a las decenas de miles de manifestantes que espera su organización para el próximo sábado, pero las autoridades lo vetaron ante el riesgo de que se infiltraran elementos violentos.

El centro de la ciudad, de 1,7 millones de habitantes, aparecía en la víspera de la cumbre prácticamente desierta: quien podía permitírselo había optado por irse a pasar un par de días fuera.

En todo el barrio de St Pauli, el corazón combativo y rebelde de Hamburgo, por donde iba a discurrir la marcha, solo se veía policía, manifestantes o periodistas.