Poesía, música, danza y teatro han acompañado a los almerienses disfrutando del amanecer en la Alcazaba y sobre las siete y media se vivió el momento más esperado, cuando el sol comenzó a salir por el cerro de San Cristóbal y la oscuridad de la noche dio paso a la luz, metáfora de lo que significa este acontecimiento para los vecinos del barrio almeriense de la Chanca que este año no podían dejar de recordar una figura fundamental en su historia reciente.
Sorprende la afluencia de público especialmente por lo intempestivo de la hora, pero nadie parece arrependido del madrugón. Esta además de una cita con la cultura, esta actividad es un compromiso con la solidaridad y la tolerancia y por ello se oyeron versos en referencia a los refugiados que se mezclaron con taconeos flamencos.