Andalucía es la primera región en sacar la patata nueva de emporada en Europa. Un alimento básico de nuestra dieta, pero que cada vez, va a menos.
Marco Antonio, agricultor, lamenta que su patata no pueda comprarse en las grandes superficies andaluzas y si lo pueda hacer un belga o un aleman. Sus 15 millones de kilos van a las mismas grandes cadenas de alimentación europeas.
El sector denuncia una estrategia permanente especulativa que perjudica a agrigultores y consumidores. Aquí los distribuidores se hacen con el stock de patata, la refrigeran para hundir precios a costa de su calidad y generando incluso publicidad engañosa.
La demanda de esta patata nueva en el mercado europeo se incrementa un 20% ahora en temporada. Un Europeo come unos 40 kilos al año, mientras que en España, su consumo ha descendido hasta los 25 kilogramos.