Se le conoce como Jardín de la Torre de Don Fadrique. Es uno de los cinco jardines catalogados como históricos en Sevilla, pero sin duda el más recóndito y desconocido... Y aquí la tienen. Una "monstera deliciosa", más conocida como cerimán, o costilla de Adán... Una planta trepadora de selvas tropicales plantada aquí hace un siglo, cuando Juan Talavera, arquitecto y paisajista, reconvirtió en jardín las viejas huertas del Monasterio de Santa Clara.
Y del original... a la copia. A pocos metros de la planta, en la sala de exposiciónes del Espacio Santa Clara, una explosición de color en los cuadros de gran formato de Manuel León.
Objetivo del artista: trascender una planta olvidada y casi abandonada, para él un monumento natural y todo un juego pictórico --dice-- entre lo humano y hasta lo divino.
Y por si todo ello fuera poco, entre estas horas ha incorporado referencias a la tradición barroca sevillana... Con guiños al mismísimo Murillo, en este año Murillo que conmemora el cuarto centenario de su nacimiento.
La costilla --por cierto--- ya estaba en sus primeras obras en Bellas Artes. Así que ya ven lo que puede dar de sí, por si pensábamos que era una simple hoja...