La flota de Indias ya llevaba más de 30 años usando como puerto base el de Cádiz cuando, en mayo de 1717, Felipe V ordenó el traslado allí desde Sevilla de la casa de Contratación que controlaba todo lo concerniente a las mercancías y pasajeros que iban y venían de América.
Convertida en centro mundial del comercio, Cádiz vivió a partir de entonces una época de esplendor y transformación en todos los ámbitos, empezando por la propia fisonomía de la urbe.
La completa exposición que se podrá visitar hasta septiembre en el Palacio de la Diputación de Cádiz, muestra la historia del evento y cómo repercutió en la economía, la industria naval con la creación de los astilleros de La Carraca, la cultura, la vida social y la ciencia.