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Día Mundial contra la Malaria

Ocho datos y cinco mitos falsos para conocer mejor la malaria

  • La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda y puede ser mortal

  • África Subsahariana es la región que soporta la mayor incidencia y mortalidad

RTVE.es
7 min.

Cerca de la mitad de la población mundial está expuesta al paludismo, una enfermedad causada por un parásito transmitido a través de la picadura de mosquitos infectados.

En 2015 hubo unos 212 millones de casos de la enfermedad, que, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), costaron la vida a 429.000 personas, pese a que los esfuerzos globales han contribuido a reducir la mortalidad por malaria más de un 60% entre 2000 y 2015.

El África Subsahariana sigue soportando una parte desproporcionadamente elevada de la carga mundial de paludismo. En 2015 la región acaparó el 90% de los casos de malaria y el 92% de las muertes por esta causa.

Pero hay más cosas que se deben saber acerca de la malaria, y unos cuantos mitos que desmontar:

1. Cómo se contagia el paludismo. El paludismo o malaria se contagia por un parásito a través de picaduras de mosquito. El paludismo es causado por parásitos del género Plasmodium, que se transmiten a las personas por la picadura de un vector infectado, el mosquito Anopheles. De las cinco especies de parásito que provocan paludismo en el ser humano, la más mortífera es Plasmodium falciparum.

El paludismo es una enfermedad febril aguda. En un individuo no inmune, los síntomas aparecen a los siete días o más (generalmente entre los diez y los 15 días) de la picadura del mosquito. Puede resultar difícil reconocer el origen de los primeros síntomas (fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos), que pueden ser leves. Si no se trata en las primeras 24 horas, el paludismo por P. falciparum puede agravarse, llevando a menudo a la muerte.

MITO 1. Los mosquitos solo pican de noche. Depende del tipo de mosquito. El Anopheles, transmisor de la malaria, y el Culex, que extiende el virus del Nilo Occidental, y la filariasis linfática -la conocida como elefantiasis- muerden principalmente por la noche. Sin embargo, el mosquito Aedes, que transmite los virus que contagian el dengue, el zika, el Chikunguña o la fiebre del valle del Rift, actúa sobre todo durante el día. En ese caso, medidas de control típicas como las mosquiteras, de eficacia probada para reducir los casos de malaria, ya no son suficientes.

2. Los niños menores de cinco años corren un riesgo muy elevado de sufrir paludismo. En las zonas con altas tasas de transmisión, los niños menores de cinco años están especialmente expuestos a ser infectados, a padecer la enfermedad y a fallecer a causa de ella. Más de dos terceras partes (un 70%) de todas las defunciones por paludismo se producen en este grupo de edad. En 2015, unos 303.000 niños africanos murieron antes de cumplir los cinco años.

Yao Melvin, un bebé de tres meses, duerme protegido por una mosquitera en Abiyán (Costa de Marfil). EFE

3. Las embarazadas, otro grupo significativo de riesgo. Las embarazadas corren un alto riesgo de morir por complicaciones del paludismo grave. Esta enfermedad puede también producir abortos espontáneos, partos prematuros, muerte prenatal y anemia materna grave, y es responsable de aproximadamente una tercera parte de los casos prevenibles de insuficiencia ponderal del recién nacido. Para las embarazadas que viven en zonas con tasas de transmisión entre moderadas y altas, la OMS recomienda administrar a partir del segundo trimestre profilaxis intermitente en todos los controles prenatales programados.

MITO 2. El riesgo de contagio es el mismo para todo el mundo. Se deduce de lo anterior que no es así. Los niños pequeños tienen un riesgo mayor porque su sistema inmunitario no está del todo desarrollado, y los que tienen menos de cinco años aún no han desarrollado una resistencia efectiva a la enfermedad.

Hay algunas evidencias de que el embarazo, que aumenta la temperatura corporal y las emisiones de CO2, puede incrementar la probabilidad de picaduras. En Gambia, un estudio mostró que las mujeres embarazadas atraían dos veces más a los mosquitos que las que no lo estaban. Por otra parte, las mujeres en avanzado estado de gestación que viven en áreas rurales de África tienden a salir de sus casas por la noche más a menudo porque tienen mayor necesidad de orinar.

4. Las tasas de mortalidad por paludismo están decayendo. Gracias al aumento de las medidas de control y prevención del paludismo, la carga de la enfermedad se está reduciendo notablemente en muchos lugares. Desde el año 2010, las tasas de mortalidad por paludismo han decaído más de un 29% en todo el mundo en todos los grupos etarios y un 35% entre los niños menores de cinco años.

MITO 3. Si te infectas una vez, quedas inmunizado. Es cierto que las personas que se han criado en áreas endémicas de malaria, en particular si han estado expuestas siendo niños, pueden conseguir cierta protección, pero aún podrían contraer la malaria, así que no es sensato pensar que no precisan protegerse. Por otra parte, pasar períodos largos de tiempo en áreas libres de malaria hace a las personas inmunes más susceptibles de contagiarse de nuevo.

5. La aparición de resistencia a la artemisinina es muy preocupante. Se ha detectado resistencia de los parásitos a la artemisinina, el compuesto básico de los tratamientos combinados recomendados por la OMS para el paludismo no complicado, en cinco países de Asia Sudoriental: Camboya, Myanmar, República Democrática Popular Lao, Tailandia y Viet Nam. Sin embargo, los tratamientos combinados basados en la artemisinina siguen siendo muy efectivos en prácticamente todos los entornos, siempre que el otro fármaco de la combinación sea efectivo en la zona en cuestión.

6. Dormir bajo mosquiteros con insecticidas es una forma de protegerse. Los mosquiteros tratados con insecticidas de acción prolongada son una protección personal contra las picaduras de mosquitos. Pueden utilizarse en zonas con gran transmisión del paludismo para proteger a la población en mayor riesgo, tales como niños pequeños y embarazadas, también para viajeros de otros países. La eficacia de estos mosquiteros dura entre dos y tres años, en función del modelo y de las condiciones de utilización. Se estima que entre 2010 y 2015, la utilización de mosquiteros tratados con insecticida aumentó un 80% para todas las poblaciones de riesgo por esta enfermedad en el África subsahariana.

MITO 4. Estás a salvo si duermes en una habitación con aire acondicionado. Es cierto que pasar la mayor parte del tiempo en un interior, con las puertas y ventanas cerradas, reduce el riesgo de picaduras de mosquitos. Sin embargo, algunos mosquitos, como el Aedes aegypti -el que contagia el zika y el dengue- puede vivir en rincones de casas y jardines, por ejemplo bajo macetas y en calderas. Por eso, se recomienda dormir bajo una mosquitera incluso cuando el aire acondicionado está funcionando.

7. La fumigación de interiores, una solución para las poblaciones. La fumigación del interior de viviendas y otras estancias con insecticidas de acción residual es la forma más eficaz de reducir rápidamente la transmisión del paludismo, y los mejores resultados se han conseguido cuando se fumiga al menos el 80% de las viviendas de la zona donde se aplica. Es una medida eficaz durante tres a seis meses, dependiendo del insecticida utilizado y del tipo de superficie sobre la que se aplica.

Un hombre fumiga el interior de una vivienda con insectida contra la malaria RTI / B. STEWART

8. El paludismo acarrea pérdidas económicas importantes a los países que la sufren. El paludismo atrapa a las familias y a las comunidades en una espiral de pobreza, afectando de forma desproporcionada a poblaciones pobres y marginadas que no pueden pagarse el tratamiento o tienen un acceso reducido a la atención sanitaria.

MITO 5. Lo mejor sería que los mosquitos se extinguieran. Los altos costes humanos y económicos de malaria han llevado a algunos expertos a sugerir que los mosquitos deberían ser erradicados como especie. Una tecnología puntera de genética dirigda sugiere erradicar a los mosquitos alterando el código genético de machos en cautividad para que solo puedan tener descendencia estéril, y luego soltarlos para que fecuden a hembras y producir generaciones siguientes condenadas a no reproducirse. Este plan suscita objeciones éticas sobre la extinción de una especie entera, al margen de cuestionar su misma eficacia, porque para funcionar el número de machos esterilizados tendría que ser amplísimo.

Y además, no todos los mosquitos son un problema. De las 3.000 variedades que existen, solo 200 pican a las personas. Además, los mosquitos son vitales para el ecosistema en algunas regiones, como el Ártico, donde sirven de alimento a animales.

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