Después de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de artistas muy diferentes coincide en Londres. Son amigos y se admiran, pero sobre todo tienen algo en común. Frente al abstracto o lo conceptual, reivindican la figura humana.
Exploran la apariencia y la fragilidad del cuerpo, o su entorno más cotidiano, siempre con la capital británica como telón de fondo.
Diez formas distintas de sentir y pintar. Algunas tan particulares como la de Francis Bacon...
En esta Escuela de Londres, sólo una mirada con acento de mujer; la de la portuguesa Paula Rego...
Reconocidos por la crítica desde el principio, el favor del público tardó en llegar. Hoy estos cuadros cuelgan en grandes museos mostrando al mundo la fuerza de aquella Escuela de Londres y el poderío del arte británico del siglo XX...