José Antonio Marcos dirige esta vez el objetivo de su cámara al mundo del detalle de los bellos parajes extremeños, desde la Sierra de Gata, pasando por el Valle del Jerte, hasta llegar a zonas meridionales o sureñas de la región, pero no es fácil adivinar el lugar concreto.
José Antonio fragmenta los paisajes para desvelar su carácter íntimo, sea una flor, un animal, los surcos de una garganta o la neblinosa e inquietante estampa de un bosque al amanecer. Y para encauzar aún más el mensaje evocador, la pluma del poeta placentino Javier Pérez Walias, que modela mediante elementos como la luz, el agua y el aire un discurso poético sustentado en el impresionismo y la intuición.
La idea de pasar este libro a una exposición ha agradado mucho a sus autores.